CÉSAR TRUCCO: “LAS ARMAS SE DEBERÍAN DESTRUIR EN UNA PLAZA”
César Trucco: Yo siempre participé como ciudadano común del proyecto por “Una Santa Fe Sin Armas”, que impulsó mi hermano (fallecido, el padre Edgardo Trucco, ex párroco de la Basílica de Guadalupe), y que actualmente es coordinado por la organización no gubernamental La Casa del Sur.
¿Cuál es su reflexión?
Tenemos que ir un poco más atrás en el tiempo. Con todo el dolor del alma hay que decir que vamos para atrás, porque nadie le dio bolilla al cura Trucco cuando hizo las denuncias. Dicen “al cura lo dejamos solo”, y es cierto. Ahora las instituciones de Guadalupe, gracias a Dios, están ligadas y nos reunimos por la lucha contra la droga. Pero el problema de las armas tiene que ver con la droga. El sólo hecho de que haya un arma en una casa es potencialmente un hecho de violencia. Me imagino a esta gente con la escopeta cargada por el temor a que vengan a asaltarlos. Tenían el arma lista. Es un peligro chino, realmente no habría que tener armas en la casa.
¿Qué le diría a la gente que tiene armas en su casa?
Más que para la gente, el mensaje es para las autoridades de gobierno. Porque dependemos de soluciones políticas. Una copa de leche no alcanza, un comedor con un peso por día por ración. Entonces hay que empezar desde abajo, en la escuela. Todas las instituciones comprometidas. Creo que la única forma es si se cambia el sistema de vida.
¿Fueron escuchados cuando le presentaron al Gobierno el proyecto por Una Santa Fe sin Armas?
Hay algunas presentaciones de todas las instituciones en el Ministerio de Gobierno. Con todas las autoridades de gobierno que nos hemos encontrado insistimos en que debe ser pública la destrucción de las armas. Hacerlo, por ejemplo, en una plaza para un aniversario de la muerte del padre (Edgardo Trucco), pero no se logra.
Si no se puede hacer en una plaza, existe una fundición en Rincón donde dicen que ahí las destruyen. De esos actos de gobierno debe participar la población, para que vea (la destrucción de las armas).
Cuando se decía que las armas vuelven al circuito del delito, es cierto, porque ¿de dónde sacan armas?, ¿de dónde aparecen? Y además, debería haber un riguroso control en las ventas, sino nos va a suceder como sucedió en Buenos Aires con ese pibe que salió a disparar por todos lados.
¿Qué le diría, ahora sí, a una persona que tiene un arma en su casa?
Que se deshaga del arma. No tiene porqué. Le diría que se una con su voz a las instituciones que están luchando por desterrar el flagelo de las armas.
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