CESE DEL FUEGO PERMANENTE DE ETA TRAS 40 AÑOS DE VIOLENCIA
Con cautas esperanzas y mucha prudencia, el gobierno y la mayoría de los partidos españoles recibieron ayer el anuncio de un “cese del fuego permanente” formulado por la organización terrorista vasca ETA, después de 40 años de una violencia que produjo cerca de 850 muertos y miles de heridos.
El alto el fuego tendrá vigencia desde mañana viernes 24, señaló ETA, que reclamó el derecho de autodeterminación del pueblo vasco y también el reconocimiento de la “territorialidad” vasca que incluye las tres provincias vascas en España, las tres vasco-francesas y Navarra.
Estas demandas políticas y todas las vinculadas a la situación de Euskadi y su relación con el Estado español, se discutirán en una mesa de diálogo convocada por el presidente vasco, Juan José Ibarretxe. En una instancia aparte, el gobierno deberá considerar el problema de los más de 700 presos de ETA y exigir que la banda terrorista entregue pruebas de que su alto el fuego implica un abandono definitivo de las armas. Este proceso, según coinciden todas las opiniones, durará un largo tiempo como sucedió en Irlanda del Norte con el IRA.
El Partido Popular, principal fuerza opositora, rechazó el comunicado de ETA. Su líder, Mariano Rajoy, señaló que “no es una renuncia a la actividad criminal ni anuncia su disolución, que es lo que esperábamos”.
El impacto de la noticia fue extraordinario cuando, pasadas las 13, se conoció el anuncio realizado por tres encapuchados con banderas vascas y la insignia de ETA en un video difundido por la televisión vasca. Las radios y cadenas de televisión interrumpieron sus programas habituales para informar durante horas sobre el acontecimiento histórico.
El alto el fuego permanente quiere impulsar, según ETA, “un proceso democrático en Euskal Herria para construir un nuevo marco en el que sean reconocidos los derechos que como pueblo nos corresponden”. Añadió que al finalizar ese proceso “los ciudadanos vascos deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro”. ETA exhortó a los gobiernos de España y Francia para que respondan “de manera positiva a esta nueva situación, dejando a un lado la represión”.
El jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, destacó ante el Parlamento que debe reaccionarse con “cautela y prudencia” y que se está ante “un camino que será duro, difícil y largo después de más de 30 años de horror y de terror”. Todos los dirigentes políticos evocaron el sufrimiento de las victimas del terrorismo y sus familiares.
Hace diez meses que el Congreso avaló a Zapatero para verificar la posibilidad de un diálogo sin pagar precios políticos y exigiendo a la banda terrorista el fin de la violencia. El presidente del gobierno dijo entonces que si se producía una declaración de ETA en ese sentido acudiría al Parlamento para informar. Es la primera vez que un jefe del Ejecutivo lleva el tema de la negociación con ETA al debate parlamentario.
Los socialistas aceptaron que se abren esperanzas pero que deben adoptarse las “máximas precauciones” ante ETA. Zapatero dio pistas de su estrategia indicando que se tomará su tiempo “con calma, prudencia, cubriendo cada etapa y cada paso con el máximo concurso de las fuerzas políticas, siempre en el ámbito de la legalidad y la democracia” para tratar de asegurar el fin definitivo de la violencia.
El líder socialista insistió en pedir la unidad de todas las fuerzas democráticas, con especial alusión al Partido Popular, y se anunció que el próximo 28 de marzo habrá una reunión entre Zapatero y Mariano Rajoy.
En las respuestas a su discurso parlamentario, Zapatero recibió el respaldo de todas las fuerzas política menos el Partido Popular, que insiste en no realizar ninguna negociación con ETA.
Donde más esperanzas de paz parecieron encenderse fue en el País Vasco, aunque los nacionalistas también exhortaron a la cautela. El presidente del gobierno y líder del Partido Nacionalista Vasco, Juan José Ibarretxe, señaló que “por fin ETA ha escuchado a la sociedad vasca. Su declaración supone un gran alivio y abre una ventana a la esperanza. Hago un llamamiento público a todas las fuerzas y sensibilidades políticas presentes en la sociedad vasca para aprovechar esta oportunidad y comprometernos para alcanzar un acuerdo de normalización política”.
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