CÉSPED SINTÉTICO, EL GRAN DESAFÍO PARA LOS PIBES
De a poco Helsinki se va metiendo ya en la piel de este Sub 17. Todavía no hubo caminatas y los traslados se hicieron en micro porque no pudieron conocer demasiado, es cierto. Pero los chicos se van habituando a tener que andar de aquí para allá aunque ahora en una gran ciudad, una capital de más de 500.000 habitantes, fundada en 1550 y epicentro del país desde 1812, que tiene mucho movimiento, tranvías, una gran estación de trenes y un gran centro comercial, todo bien a mano.
Y mientras el lugar se va haciendo familiar, la mente sigue puesta en la semifinal que se jugará mañana ante España. Con un agregado: la cancha que se utilizará es de césped artificial. Será el primer partido de una Selección argentina en este tipo de canchas en una competencia oficial y también será la primera vez que un campeonato mundial definirá el campeón en una cancha de estas inusuales características. El equipo se entrenó ayer por primera y única vez antes del partido en el estadio Toolo y las sensaciones en general fueron buenas, aunque todos destacaron que es bastante diferente al pasto común.
Apenas uno pisa esa cancha percibe la sensación de que está parado sobre una alfombra. Pero eso cambia para los chicos que juegan con botines y que por eso sienten el pasto más duro que el natural. El estadio tiene capacidad para 15.000 personas y todas sus tribunas están techadas. Es de mayor confort comparado a los otros escenarios de este Mundial y el césped es todo de una pieza, no está pegado ni unido.
Por una disposición de la FIFA, la práctica de ayer será la única que los argentinos —esto también se da para el equipo español— podrán hacer antes del encuentro semifinal. La norma de tener sólo una práctica en el estadio en el que se jugará el partido está desde siempre. Pero en esta oportunidad debería haber cambiado —en eso coincidieron de uno y otro lado— ya que el terreno de juego no es el de siempre. Además, si la historia con el césped natural pasa por cuidar el estado del mismo, aquí no hay dudas de que el deterioro no se producirá ya que se trata de una grama artificial.
Lo que se ve a simple vista —y se comprueba al pisarlo— es que el césped es alto. Y que no tiene nada que ver con las canchas de fútbol 5 que se pueden observar en la Argentina en cualquier barrio. Además, entre el pasto, hay una especie de “bolitas” que, según los especialistas, hacen liviano el terreno y lo asemejan al natural. Instalar este césped costó cerca de 250.000 euros y la intención de la FIFA es que se jueguen cada vez más partidos en este tipo de campos de juego para así asegurar el desarrollo de los diferentes campeonatos en los crudos inviernos —donde el pasto natural se arruina— o en épocas de lluvia, sin inconvenientes.
Igual, los chicos se sorprendieron por lo rápido que corre la pelota. Lautaro Formica explicó: “Sale rapidísimo. Hoy (ayer) estaba seca. Pero si llega a llover el día del partido va a ser complicado controlar la bola. Pero esta buenísimo, nada que ver con las canchas en las que uno puede jugar en el barrio”.
Esta cancha es regada siempre antes de los partidos. Argentina, si la suerte hace que no llueva mañana, solicitará que esta vez no la rieguen. “Así está más lenta. La pelota no pica tanto como pensábamos pero si es rápida. ¿Lesiones? Hasta ahora en esta cancha se dieron las normales del juego. No hubo ninguna por el campo”, explico el kinesiólogo Raúl Lamas que es el que tiene que lidiar con las articulaciones de los jugadores.
El que dejó la verdadera cara de las sensaciones del equipo fue el técnico argentino Hugo Tocalli: “Los pibes tienen un entusiasmo bárbaro. La cancha se nota que es mas rápida pero ellos quieren jugar ya. No se hacen drama. Será una linda experiencia”, explicó. Clarito. Los chicos quieren jugar pronto y no importa en qué cancha. Será una experiencia novedosa. Una más para este Sub 17 argentino que va por todo…
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