CHABÁN SE DEFIENDE ANTE EL JUEZ LUCINI
Omar Chabán continúa con su declaración indagatoria en la causa por la tragedia ocurrida en el boliche Cromagnon, en la que murieron 193 personas, en diciembre último.
En medio de un fuerte dispositivo de seguridad, el empresario ingresó pasadas las 7.20 a los tribunales porteños para presentarse ante el Juez Julio Lucini.
Ayer, al romper el silencio que mantenía desde que fue detenido, Chabán expresó que el incendio fue intencional y, tras asegurar que no es “un criminal”, acusó del episodio a tres jóvenes que según él portaban pirotecnia e ingresaron al lugar como un “grupo comando”.
El empresario afirmó que, aunque pudo ver bien a los tres jóvenes, no estaría en condiciones de identificarlos. Pero sí cree que muchos entre el público deben de haber reconocido a quienes arrojaron las bolas de fuego que prendieron en las placas acústicas del techo.
Casi al principio de su declaración, que se extendió por cerca de siete horas, Chabán hizo un llamado a poner el foco en la cuestión del cianuro, a la que consideró una suerte de “gran culpable” de la tragedia. “No se tiene que repetir, y tenemos la obligación de tomar recaudos sobre el poliuretano, la pirotecnia casi como armas y jóvenes sin límites y sin medir las consecuencias de sus actos”.
En la primera de las tres audiencias, Chabán tuvo una actitud ambigua respecto a Callejeros.
“Ellos son gente buena, y yo también. Lo que pasó fue de terror”, dijo en una parte de su exposición. No obstante, en otro tramo de su descargo, exigió que quedara asentado en el expediente que “la seguridad interna y externa fue contratada exclusivamente” por Callejeros.
En términos generales, habló de sus sentimientos, de un deseo inicial de “querer morirse”, de “su soberbia de vivir”. También, de cómo ayudó a rescatar a algunos chicos, a pesar de su dolor, y de la valentía, el “arrojo infantil” de los jóvenes que, una y otra vez, entraron a rescatar a sus pares aun a costa de su propia vida.
Frente al Palacio de Justicia, sobre la calle Talcahuano al 500, pasaron la noche en dos carpas amigos y familiares de las víctimas.
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