Chagas: el mal de los pobres afecta a 70.000 personas en Rosario
La llaman la enfermedad oculta, pese a que se detectó hace cien años. No sale de las esferas de la salud pública porque tiene relación directa con la pobreza y no seduce a la industria del medicamento porque los afectados no pueden pagarlos. En el último Congreso Nacional de Cardiología que se hizo hace unos días en Rosario, el Chagas tuvo un espacio junto a temas de medicina de avanzada y, más allá de la paradoja, las conclusiones fueron claras: la lucha continúa y hay mucho por hacer. En el país hay dos millones y medio de chagásicos con una prevalencia del 5 por ciento de infectados para las zonas urbanas no endémicas. Siguiendo esta línea estadística, se calcula que en Rosario habría unas 70 mil personas afectadas, básicamente migrantes, aunque según la directora del Sistema Municipal de Epidemiología, Mónica Liborio, en la ciudad sólo se mide la incidencia del Chagas a través del control del embarazo y de la donación de sangre.En el 2003, sobre 6.490 donantes, se registró un 3 por ciento de chagásicos; en el 2004, el porcentaje creció al 3,4 por ciento y el año pasado, al 4,2. Para el caso de las embarazadas, el techo porcentual de afecciones llega al 5 por ciento. "No hay otro tipo de datos porque, al no ser Rosario una zona endémica, no se realizan estudios poblacionales para conocer la cifra total de afectados", explicó Liborio.Para la funcionaria, el Chagas sigue siendo una deuda pendiente por su relación con las condiciones precarias de vida. "En Rosario la mirada está puesta en cortar la transmisión de la enfermedad a través del contagio connatal", comentó. Y agregó que los datos corresponden a pruebas realizadas en el distrito Noroeste y Oeste, donde hay poblaciones migrantes del norte provincial.En el último congreso de cardiología, tres mesas redondas y un espacio de discusión abordaron el tema, con consideraciones sobre aspectos sociales y epidemiológicos de la enfermedad en América latina. También se analizó el impacto de la ley 22.260, que nació como instrumento preventivo de detección, pero que al aplicarse en los exámenes preocupacionales deja afuera del sistema de trabajo a los postulantes chagásicos."El chagásico que está infectado sin tener enfermo el corazón puede trabajar en forma normal, pero lo eliminan en los exámenes de ingreso, por lo que la ley pasa a tener aspecto punitivo", explicó Juan Beloscar, del Comité de Chagas de la Federación Argentina de Cardiología.Pese a tener origen en zonas rurales, la dolencia viaja a las ciudades con la migración e infecta a franjas poblacionales en forma crónica o aguda. Difícil de detectar fuera de las áreas endémicas, sólo hay tres formas de verificarla: mediante análisis preocupacionales, banco de sangre y embarazo. Si no, no se detecta hasta que aparecen las complicaciones y por eso en las grandes ciudades se vuelve latente y discurre silenciosa."Se la llama el sida de los pobres", explicó Fernanda Fogel, investigadora del Centro de Investigación y Capacitación Profesional, del Instituto Sagrada Familia. Y aseguró que en su indagación sobre Chagas en zonas urbanas comprobó la férrea causalidad entre la enfermedad y la pobreza. "En Rosario es una presencia a tener muy en cuenta", aseguró.Desde que se contrae hasta sus síntomas pueden pasar años. Algunos son portadores de por vida y no llegan a enterarse. El Chagas tiene origen en un parásito que la vinchuca transmite al picar y que genera lesiones cardíacas que pueden llevar a la muerte. En quechua vinchuca significa dejarse caer, ya que el insecto se desploma desde grietas y techos precarios sobre las víctimas. En las zonas endémicas, ponen un papel sobre la cama para escuchar el chasquido seco de ese aterrizaje y evitar la picadura.La vinchuca se encuentra en ranchos, gallineros, chiqueros, galpones y depósitos de leña. Además de por la picadura, el Chagas se transmite por embarazo, transfusiones de sangre, trasplantes de órganos y, según algunos, en forma oral por bebidas o alimentos infectados, como ocurrió en Brasil el verano pasado.146 veces más frecuente que el sida El Chagas es 146 veces más frecuente que el sida y pone claro sobre oscuro las relaciones epidemiológicas entre hombre y medio, explicó Beloscar. Por eso se incluyó en los Objetivos del Milenio, un compromiso internacional que suscribió la Argentina para interrumpir la transmisión vectorial por la fumigación.El Chagas se ciñe a América latina y crece, se retrae o detiene en función de la pobreza estructural. En Argentina se estima que hay 2.300.000 afectados, de los cuales 600 mil desarrollan algún grado de patalogía cardíaca que puede ser mortal. En las zonas endémicas, entre el 20 y 30 por ciento de la población es chagásica.
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