CHAMAMÉ QUE SE ELEVA
El chamamé es una modalidad musical tradicional de la provincia de Corrientes. Su influencia llega al este del Chaco, norte de Santa Fe, norte de Entre Ríos, sur de Misiones y parte del este de Formosa. Su historia trasciende el tiempo y el espacio. En su origen se integran los rasgos culturales del aborigen guaraní y del descubridor español, conformando una síntesis acrisolada que da nacimiento a una nueva expresión musical.
El chamamé es el resultado del amor, de la fusión de dos razas, que amalgamadas en el tiempo contarán con la historia del hombre y de su paisaje, proyectándose más allá de sus fronteras. Esta belleza de las melodías litoraleñas reside en las composiciones de Coqui Ortiz.
“Coqui Ortiz en Grupo” es el nombre del disco editado por el sello independiente Shagrada Medra, en febrero de 2002. Además de Ortiz en voz y guitarra, el grupo está constituido por reconocidos talentos musicales: Julio Ramírez (acordeón verdulera y bandoneón), Dicky Gómez (Bajo y coros), Ariel Portillo (batería, percusión y coros) y Sebastián Macchi (piano).
Este cantautor chaqueño refleja en su arte un ambiente cristalino que sugiere los paisajes de la costa, de las orillas. En un encuentro con uno de los mejores discos que se hayan generado en la región, uno se lleva consigo la sugerente idea del hombre de la isla: sus problemas, sus sueños, la naturaleza en la que habita y los sonidos con los que convive.
En la búsqueda expresiva de un sonido despojado de los clisés chamameceros, Ortiz compone desde la indagación de sonidos nuevos en pos de la imitación a las sonoridades del ambiente natural. Estos recursos sonoros lo hacen dueño de un idioma personal e identitario transformándolo en uno de los principales referentes del cancionero popular actual.
En tanto a las letras, Coqui cuenta con una gran influencia de la literatura latinoamericana (y del litoral, en particular) y un profundo compromiso social con la realidad que lo atraviesa. Como cronista de este tiempo, siente la necesidad de explicar de dónde viene cada historia que cuenta en sus canciones. Críticas a falta de memoria, recuerdos familiares, noches de guitarreadas, sueños y heridas abiertas se entretejen con las melodías chamameceras que elevan el espíritu de quienes las escuchan.
Así se suceden los doce temas musicales que conforman el disco: Chamamé que se eleva, El músico y el acordeón, Para Chaco y Corrientes, Hermana memoria, Flor silvestre, Despenadero
Esta herida abierta sobre el mundo, Capitán de sueños, El matecito de las siete, El trencito va, La niña, Cuestiones con el barrio. Los temas conjugan la composición musical y poética de Coqui Ortiz, exceptuando Para Chaco y Corrientes que la música es de Luis Salinas y Hermana Memoria compuesta musicalmente por Bosquin Ortega. En tanto, intervienen los poetas Germán Correa en Capitán de sueños y El trencito va, y Aledo Luis Meloni en la canción La niña.
Se merece un párrafo aparte el joven músico, de tan sólo 18 años, Julio Ramírez. Los dibujos que realiza desde su instrumento provocan la pasión característica de la creación artística. El toque sensible del acordeón verdulera, reproduce desde el sonido desgastado de un tren hasta la delicadeza de una flor silvestre. Portador de una técnica impecable, el vaivén del fuelle nos remite a imágenes visuales de aquello que estamos escuchando.
Descubriendo la simplicidad de los milagros cotidianos, la chamarrita sincopada, el chamamé manchado de nostalgias, las hermosas cadencias armónicas, Coqui Ortiz penetra en el paisaje de su pequeño pueblo y lo modifica. En este trabajo se vislumbran herencias urbanas y costeras en convivencia con sonidos de otros lugares. Un aire renovado al folklore regional que contribuye a la construcción de la identidad de quienes viven en él.
EL MÚSICO
Coqui Ortiz nació en un pueblo de Colonias Unidas -provincia del Chaco-, pero al año de edad se radica definitivamente en la ciudad de Resistencia.
Creció en un ambiente de aficionados a la música y durante toda su infancia su casa fue centro de innumerables reuniones. Eventos en los cuales se acostumbraba interpretar música popular latinoamericana con predominio del folclore argentino.
A los 15 años de edad se inicia en el conocimiento y la práctica de la guitarra. El aprendizaje del instrumento fue ocurriendo en aquellas reuniones informales, escenario que durante algún tiempo sirvió de academia.
En el año 1992 realiza sus primeras presentaciones como solista, interpretando composiciones propias y de otros artistas de la región. Entre los años 1998 y 2000 integra el espectáculo Latitudes junto a la vocalista Lila Ibarra y el guitarrista uruguayo Ricardo Panissa. En esta misma época conoce al pianista y al compositor entrerriano Carlos Aguirre, con quien inicia una profunda amistad en el plano musical.
En el trabajo de creación también comparte su actividad con otros artistas, musicalizando letras de Aledo Luis Meloni, Gustavo Viñas y Germán Correa y escribiendo versos que llevan música de Luis Salinas y Juan Quintero.
SE DICE DE MI
En una entrevista realizada al excelente músico Luis Salinas, éste habló de Coqui Ortiz diciendo: “Estoy muy contento por cómo se va desarrollando la carrera artística del Coqui. Creo que es uno de los grandes compositores de la nueva música argentina que se está gestando en la actualidad, está llamado a ser un grande y de esto se va a encargar el tiempo”.
PARA AGENDAR
El viernes 4 de noviembre Coqui Ortiz se presentará en A.T.E a las 21:30, en el marco del Ciclo de música popular argentina y latinoamericana que presenta el programa radial de LT 10 “De Radio Somos” y que organizan “De viento y Luz producciones” y el sello discográfico “Shagrada Medra”.
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