CHARLY: "EL TIEMPO NO PASA PARA MÍ"
Es medianoche. En su hábitat natural (cama, teclados, vodka con naranja, buzo engamado con las uñas rojas), Charly enciende la máquina del tiempo: “El otro día leí en Clarín que el parapléjico científico (Stephen Hawking), decía que la única manera de entender el universo es del presente para atrás. Para mí, que tengo buena memoria, el tiempo es un friso. No va para atrás ni para adelante. Siempre está ahí”.
—¿Te acordás de alguna nota de las que te hicieron en el Sí!?
—Me acuerdo de algo que salió en el Altavoz (!). El Sí! eligió “Reina de la Primavera” a una chica que andaba conmigo (Florencia Zavala), y otra escribió: “Es una groupie de cadáveres”. ¡Yo encontré un elogio en todo eso!
—¿Hay algo que te haya sorprendido en estos años de la tecnología?
—A mí no me cambió nada. Tuve el primer minimoog, la primera TR 808. Fui el primero en samplear a James Brown. Ese asunto me lo manyo. Parece que tener 72 canales es “good”, pero en la tele hay 72 canales de “shit”.
En el friso del que habla, Charly se mueve como un rayo. 1985. El año en que grabó Tango, con Pedro Aznar. “¿Te queda mp3?”, pregunta señalando el minidisc, y allá vamos. “Estaba medio enojado con algo, creo que con mi banda. Aparece Pedro. Nos vemos y se cruzan las órbitas. Nos vamos a Nueva York. Lo llamamos a Blaney (NdeR: Joe, productor de sus clásicos de los ’80). El todavía está enojado: dice que le quedó el pelo blanco por culpa mía. Anyway, grabamos en el Unique Studio, en un piso 11. Un piso más abajo, nos agarró un cana fumando porro. ‘It’s a good night to smoke a joint’, le dijimos. Y él dijo: ‘Vayan a otro piso así no los veo’. Las grabaciones fueron la creación misma”.
—¿Cómo salieron “Pasajera en trance” y “Hablando a tu corazón”?
—Al mastering, Blaney me llevó en brazos. Hablando… era en inglés y la cambié al castellano. ¿Pinchamos un rato?
Charly pone “pausa” en el revival. Con el DVD, atrapa un loop de Peter Gabriel y continúa el tour NY ’85. “Había furor por los hair groups y colas en las peluquerías. Fuimos a una muy arty, y le pedí a la mina un corte punky, pero que pudiera pasar por el aeropuerto. Es el de la versión que usaron para Absolut”.
Al dedillo le viene para hablar de su “auspiciante”. “No hacen grasadas. Es un vodka muy denso. Una recomendación para los grupos jóvenes: no salgan con la latita de speed, no pega. ¡Brindemos, sirvan dos Absolut Charly!”.
También brindamos por el futuro. Porque se viene La hija de la lágrima episodio 2: “Sería una retomación (sic). Veinte años después. La chica, hija de la última mujer de los Atlantes, sale a vender mercurio. Cobra o mata. La única vez que no mata se enamora, y le va como el orto. Pasan 20 años. La chica aparece esbelta, una Susana Giménez. De noche trabaja en el cabaret Purple Rain, donde muestran las nuevas canciones. Voy a hacer un show en vivo con un surround, pero que no tenga centro. Lo que me preocupa es la transformación en mujer. Como no tengo entrenamiento actoral, me la tengo que creer. Y no me voy a operar…”.
—La última: si eligieras un grupo de ese friso de 20 años, sería…
—Nirvana, el único bajorrelieve. Los últimos Maradona del deporte del rock. Es raro, los Nirvana que quedan son pelados. ¿Será un pacto que hicieron, uno se mataba y el otro quedaba pelado?
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