CHASCOMÚS CONMOCIONADA POR UN CRIMEN
No hacía falta que hablaran. En sus rostros, la angustia, el dolor, la impotencia e incredulidad eran evidentes. Son la familia de Mauricio Ponce de León, asesinado el sábado último por sus propios amigos, según la policía. Al parecer, querían apoderarse de un dinero que el joven había cobrado como indemnización del accidente ferroviario en el que perdió las piernas. Lo mataron dos días antes de que cumpliera los 20.
La humilde vivienda de Mabel, tía paterna del adolescente, fue ayer el punto de encuentro de medio centenar de parientes, amigos y periodistas. “El caso está esclarecido”, aseguró a LA NACION el titular de la comisaría 1a. de Chascomús, capitán Jorge Lespade. El jefe policial se refiere a la detención de cuatro jóvenes, imputados por la Justicia por su presunta participación en el crimen, aunque aclara que “por supuesto, habrá que evaluar la responsabilidad de cada uno de ellos”.
Pablo Brandoni, de 19 años, es uno de los detenidos. Y su nombre no deja de provocar una mezcla de estupor e indignación. Es que no solamente compartió salidas y típicas aventuras nocturnas de la adolescencia con Mauricio, sino que concurría a sus festejos de cumpleaños y hasta se quedaba a dormir en la vivienda. Pero lo que más perplejidad genera es su presencia en el velatorio y funeral de “Perico”, tal como llamaban los amigos al chico asesinado.
“Yo no lo puedo creer todavía. Porque Pablo nos acompañó en todo momento estos días, y hasta llegó a abrazarme y llorar con todos nosotros”, relató Susana Marcotegui, la madre de Mauricio, todavía con el desconcierto que le produce un recuerdo demasiado reciente.
Tanto es así, que horas después de la inhumación de los restos, Brandoni, cuyo padre es propietario de una pequeña estación de servicio en el centro de Chascomús, fue detenido.
Los otros imputados, a quienes Mauricio también conocía, son Diego Antonio Urquiaga, de 24 años, Néstor Fabián Torrado, de la misma edad, y Néstor Matías Bustingorris, de 25.
Pero el estupor y la indignación no solamente invaden a la familia del joven. “La tragedia”, como la llaman, golpeó a toda la comunidad de Chascomús -a 75 kilómetros al sur de La Plata-, donde no más de 32.000 personas habitan su casco urbano.
“No solamente mataron a Mauri, sino que también lo hicieron con sus ilusiones y sueños”, dice Mabel, la tía. El joven había comprado una casa en la que vivía con sus padres, un Peugeot 206 y un club de barrio adquirido en una subasta judicial; estaba entusiasmado con la posibilidad de construir cabañas para los turistas que llegan a conocer la famosa laguna.
Había perdido las piernas el 11 de marzo de 1996. Era el primer día de clases. Perico iba hacia la escuela, en Ranchos, donde vivía con su familia. Pero un tren lo arrolló cuando cruzó las vías, como lo hacía todos los días. Por ese accidente, debieron amputarle la totalidad de la pierna derecha y hasta la altura de la rodilla la izquierda, por lo que debía utilizar una prótesis y muletas para moverse.
Por ese accidente, también, tras una demanda presentada por los Ponce de León contra la empresa Ferrosur, en 2000 recibieron un resarcimiento de 450.000 dólares, cifra que se redujo considerablemente por la aplicación del denominado corralito financiero.
Américo, el padre de Mauricio, recuerda: “Había muchas fantasías por parte de la gente, que suponía que habíamos cobrado mucho más dinero”, por lo que “permanentemente le advertíamos que tuviera cuidado respecto de sus compañías”.
Para el capitán Lespade no existen dudas de que el plan original de los imputados era secuestrar al adolescente, pedir un rescate a su familia de entre 50.000 y 60.000 pesos, para finalmente darle muerte. Todo parece indicar, según sus propios dichos, que éste era un final inexorable, en virtud del conocimiento que sobre ellos tenía quien iba a convertirse en víctima fatal. Por el lado de los imputados, quien habló fue el doctor Héctor Aníbal Zamora, abogado defensor de Bustingorris, quien sostuvo que “mi cliente me asegura que es inocente y que no tiene nada que ver con el episodio”, por lo que “por ahora, desconozco el motivo de su detención”.
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