CHICHE, "CON GRAN RESPETO POR OBEID"
La mesa era amplia, pero la conferencia de prensa la dio ella. Incluso se quejó de que nadie le hubiera preguntado por qué estaba allí: “Es que eso ya lo sabemos”, se disculpó un periodista. Era cierto, pero en la breve rueda de prensa en el Sindicato Gastronómico de Rosario ninguna consulta se dirigió a la diputada nacional Irma Foresi, de Santa Fe, ni a sus pares del peronismo bonaerense Graciela Camaño y Nélida Doga. Acaso por “portadora de apellido”, como se discutió en el último y malogrado congreso nacional justicialista, acaso por los chisporroteos que en las últimas semanas alejan o acercan al kirchnerismo y al duhaldismo, o bien porque simplemente ella enhebró la primer respuesta, Hilda Chiche González de Duhalde fue el centro de los flashes y cámaras. Se sabe, y ella lo sabe, es una de las mujeres más poderosas del peronismo, y la única que se plantó ante la ascendente primera dama Cristina Fernández de Kirchner. Anoche, en su paso por Rosario, lamentó aquella escena tantas veces repetida en las pantallas y que un ministro llamó “debate de alta costura”, y dijo que las relaciones entre ambos pesos pesado del justicialismo son “maduras”. Luego desparramó elogios sobre el gobernador Jorge Obeid y el senador Carlos Reutemann, y también sobre el gobierno de Néstor Kirchner. Así respetó la línea trazada por su esposo, Eduardo Duhalde, de apaciguar las aguas justicialistas. Pero también disintió con él: “Yo no estoy de acuerdo”, respondió a la propuesta de que el PJ debería “hibernar”, que hace un par de días lanzó el propio ex presidente.
Homenajeada anoche por el gremio de los gastronómicos y por el sindicato de Artistas de Variedades –le fue entregada una plaqueta en el teatro El Círculo en el estreno de la obra “¡Yo te recuerdo Evita!”, Chiche pasó por la ciudad cuya administración socialista alienta la llamada “transversalidad” que tanto gusta al gobierno nacional. Pero no quiso que su visita se leyera como una muestra contraria: “El presidente necesita construir una base de apoyo y eso está bien”, dijo, para luego recordar el lema de la hora, que tanto ella como su esposo lanzan en público: “Tenemos que apoyar al gobierno”.
Con el presidente Kirchner ya a menos de una semana de cumplir un año en el poder, Chiche evaluó que se transitó por “un año difícil, muy difícil” pero que el gobierno nacional “está en el buen camino”. Minimizó entonces las diferencias entre el kirchnerismo y el duhaldismo, cosa que achacó también al periodismo: “A veces inflan las cosas y las peleas que refieren no son tales”. Pero lamentó la escena que protagonizó cuando le respondió, airadamente, a Cristina Fernández en el congreso justicialista de Parque Norte. “No está bien, después vi la escena por televisión y no debería haber ocurrido”, dijo. Pero también deslizó, a modo de reproche, que durante el año de gobierno del patagónico sólo “esa vez” vio y habló con la primera dama. Nunca antes, nunca después.
En la misma línea indicó que las relaciones entre su esposo y el presidente son “maduras” y dio entender que hay suficiente espacio para pensar diferente pero siempre “ayudando” al gobierno.
Pero también elogió al gobernador Obeid, sobre el que dijo sentir “un gran respeto”. Y se despreocupó por las especulaciones durante la jornada sobre una reunión entre ambos: “Yo no necesito venir a Rosario para reunirme con él. Tenemos confianza y un diálogo fluido”. Y ante las declaraciones del jefe de la Casa Gris calificando al Lole como “la reserva moral” del peronismo, le concedió el lugar “como a muchos otros dirigentes”, pero cuidando de que le llegaran elogios al ex gobernador y actual senador.
Con todo, Chiche dio a entender que toda tormenta en el peronismo es pasajera. O no todas: también pareció retroceder sobre sus pasos en su cuestionamiento a la orden de captura internacional contra Carlos Menem. “Es un tema de la Justicia”, cerró anoche.
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