CHICOS DE LA TERMINAL: CRUCE DE ACUSACIONES Y POCAS SOLUCIONES
A pesar de que el tema tomó público conocimiento y puso en marcha supuestas acciones, la situación de los chicos de la terminal no cambió en nada. Siguen allí y observar cómo se drogan a cualquier hora del día es permanente. Sólo basta con pasar cerca de la estación y dar cuenta de ello.
Agosto del año pasado, cuando varios menores aparecieron drogados en el interior de la escuela Bustos tras una serie de destrozos, dejó en evidencia la urgente necesidad de actuar, con políticas y acciones concretas por parte de las autoridades que gobiernan, frente a un grave problema que empezaba a radicarse con fuerza en la ciudad y que, de no ser tratado, traería aparejado más consecuencias.
A partir de allí, una serie de anuncios y reuniones en la búsqueda de posibles soluciones fue lo que predominó. Pero concretamente, ¿qué se hizo desde aquel momento hasta ahora?
El pasado 23 de diciembre, tras un planteo formulado por dos juezas de Menores que pidieron la intervención urgente de la Justicia sobre la problemática de los chicos que aspiran pegamento en la zona de la terminal, quedó habilitado, en Ituzaingó 1854, un albergue nocturno con el propósito de que no permanezcan en la calle en un horario que los vuelve más débiles al consumo.
Sobre esto, a mediados de diciembre, Juan Carlos Forconi, ya en su cargo de director de Promoción Comunitaria de la provincia, anticipó que en dicho lugar iban a asistir voluntariamente “los chicos -varones- que permanezcan en la calle durante la noche y que no tengan dónde ir o que no quieran regresar a sus casas”, mientras que las nenas serían derivadas al Centro de Admisión de San José.
En aquella oportunidad, Forconi agregaba en su relato que “quienes tengan una severa crisis de adicción, tras lo acordado con la ministra de Salud, van a ser trasladados al hospital Alassia para su atención, y, posteriormente, tras un acuerdo con una comunidad terapéutica en Santo Tomé denominada Un Puente de Amor, serán internados para que realicen un tratamiento”.
Según informaba Forconi en aquella oportunidad, el acuerdo contemplaría la internación en la clínica de entre siete a ocho chicos menores de 14 años que se encuentren en tal situación.
Sin embargo, desde la Asociación de Padres Pro Ayuda al Drogadependiente (Appad), a cargo de la comunidad terapéutica Un Puente de Amor, afirmaron: “Se nos propuso trabajar con los chicos de la terminal pero el problema es que tenemos una metodología diferente a la que desde la Dirección del Menor quieren implementar. De cualquier manera nuestros operadores, y a nivel institucional, están trabajando con tres de ellos”.
“Si bien tenemos un convenio firmado con la provincia desde hace tres años, mediante el cual obtenemos un subsidio, todavía no hemos llegado a un acuerdo para comenzar a tratar con esos chicos; de todas maneras las conversaciones están y la propuesta para comenzar a trabajar también”.
Respecto al refugio, desde la Dirección del Menor manifestaron que en promedio 12 son los chicos que asisten diariamente, de 29 registrados. Anoche, El Litoral estuvo allí y, si bien no pudo ingresar porque “previamente a una visita hay que preparar a los chicos para que no se sientan incómodos”, un operador informó que eran 10 los que habían asistido.
Por último, resta decir que entre las idas y vueltas de las versiones oficiales, los pases de responsabilidades y los anuncios que se concretaron y los que no, los chicos de la terminal siguen allí, drogándose con la bolsita o el tarro de pegamento y a toda hora del día.
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