CHILAVERT Y VELEZ SE JUNTAN ESTA NOCHE PARA VOLVER A SOÑAR
Esta película, titulada Chilavert y Vélez, El Regreso tiene bastante de suspenso, de acción y de aventura. Pero es, ante todo, romántica. Como lo asegura el actor principal: “Vuelvo a jugar en Vélez por una cuestión de corazón, de sentimiento. No tiene nada que ver lo económico. Quiero darle una mano al equipo que tanto amo”.
Para el estreno, exclusivamente en Liniers hoy a partir de las 21.45, Chilavert hizo un pedido: “Me gustaría ver un Amalfitani repleto y con los colores a pleno. Eso espero. Este plantel necesita el apoyo y que vengan muchísimos hinchas. Así como yo soy socio, me encantaría que todos se asocien y compren abonos”.
Después de salir campeón con Peñarol, Chilavert anunció el cierre de su trayectoria como futbolista para dedicarle más tiempo a su familia y empezar a planificar su futuro como director técnico. Pero hubo una llamada del presidente Raúl Gámez, un pedido de Carlos Ischia y la oferta para volver a un club donde se lo idolatra. Un martes de enero, pese al horario matutino y a la distancia, medio millar de hinchas se acercaron a la Villa Olímpica para pedirle (rogarle, exigirle) que reconsidere su decisión de no jugar más. “Sólo tengo palabras de agradecimiento a tanto cariño demostrado por la gente de Vélez. Ni siquiera cuando estuve jugando en el exterior dejé de sentir el cariño de los hinchas de Vélez. Es sabido que mi corazón siempre tiró hacia Liniers, estuviese donde estuviese”, asegura Chila.
El romance entre el arquero paraguayo y El Fortín arrancó con bastante indiferencia allá por el 92, cuando Chilavert regresó a los arcos argentinos tras un paso por el Zaragoza. Pero a medida que el dueño del buzo negro con la imagen del bulldog se convirtió en factor preponderante de la larga lista de hazañas, el amor se intensificó. Con escenas visibles, como el penal convertido a Estudiantes para el primer eslabón de una cadena de títulos; el sorprendente gol desde mitad de cancha a Burgos para colaborar en una poca habitual victoria sobre River o el doblete a Navarro Montoya y a Boca. Además hubo otras imágenes no tan difundidas: las de Chilavert mostrando cariño y paciencia para atender a la legión de chiquilines velezanos que se le acercaban al final de cada entrenamiento. O su generosidad para colaborar con hospitales, hogares de niños o carenciados.
Antes de desembocar en una situación conflictiva no querida, por el arquero, debido a una alta deuda económica, prefirió quedarse con el pase y emigrar a Francia en octubre de 2000. Pero jamás cortó el lazo afectivo con Vélez. Cada escapada a Buenos Aires encontraba tiempo para darse una vuelta por la avenida Juan B. Justo al 9200. Y la cuota de su carnet, el número 144.298, siempre estuvo al día.
El paraguayo se ganó el exclusivo lugar de ídolo histórico en el pueblo velezano, al mismo, y para muchos más alto, nivel que los dos nombres más ilustres: Daniel Willington y Carlos Bianchi.
“Mi prioridad es ésta Copa Libertadores. Tenemos equipo para superar la primera fase, sin olvidar que en la Copa todo es muy difícil y nadie regala nada. Tendremos que ser un equipo agresivo y equilibrado. Y no subestimar a ningún rival. Uno piensa en llegar lo más lejos posible. La primera meta es pasar a la segunda fase”, explica a horas del debut.
Entre otros méritos, Chilavert es el único arquero capaz de ganar partidos, que no es lo mismo que evitar derrotas. Es el símbolo de un Vélez que supo hacerse respetar a nivel internacional. El que asusta rivales con su cara de malo y agranda compañeros con sus gritos guerreros. El de la zurda temible. Sin embargo, afirma que “un solo jugador no gana campeonatos. Yo vengo a ayudar, a hacer mi aporte para que Vélez pueda volver al camino del éxito”.
En la pretemporada —”me sentí bien, haciendo el trabajo correspondiente para llegar a punto a la Copa, y le tomé el gusto de vuelta al entrenamiento”, cuenta— se lo vio trabajando con exigencia y quedándose hasta último momento, como en épocas pasadas. Y en los amistosos que jugó, su voz de mando y de orden retumbó en la Villa Olímpica.
Esta noche Chilavert volverá a ocupar un arco que parece hecho a su medida y que mucho lo extrañó en los últimos años. La leyenda continúa…
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