CHILE: LOS ESTUDIANTES NO CEDEN Y SIGUE LA PRESIÓN SOBRE BACHELET
En la más masiva y extenuante asamblea que hayan tenido los estudiantes secundarios desde que el 4 de mayo irrumpieran con la llamada “rebelión de los pingüinos”, estos decidieron ayer continuar con su paralización mientras no tengan respuesta cabal a los cambios estructurales que demandan y que serán propuestos por un comité asesor que hoy presentará la presidenta Michelle Bachelet antes de partir a Estados Unidos.
Esta comisión deberá en el corto plazo definir los cambios de fondo a la ley que regula el sistema educacional en Chile (LOCE) y al sistema de jornada escolar completa, además del método y la forma para garantizar calidad.
Karina Delfino, el rostro más emblemático del movimiento, aclaró por qué el paro no será depuesto: “Hemos sido bastante claros. Nosotros necesitamos formar un consejo con los sectores sociales y que el 50% pertenezca a las organizaciones que serán nombradas por nosotros”.
En un ambiente de confusión y mucha discusión, provocada por el agotamiento de los jóvenes y el temor de muchos de pasar de héroes a villanos ante los saqueos que protagonizaron personas extrañas al movimiento en el paro nacional del lunes, los dirigentes iniciaron ayer el debate crucial.
Sobre la mesa estaba cada una de las respuestas que dio el gobierno a un petitorio que se fue ampliando al mismo ritmo que el movimiento se hacía masivo.
Ni siquiera los propios protagonistas de la rebelión imaginaban que el gobierno accedería a gran parte de sus demandas. Y menos el envío al Congreso de la primera fase de la reforma estructural.
Porque en el balance que los estudiantes desmenuzaron durante nueve horas ayer está: Prueba de selección universitaria (PSU) gratuita para el 80% de los jóvenes (155 mil estudiantes); pase escolar para el transporte público gratis para el 60% de los estudiantes; 3 meses de prácticas pagadas para los alumnos egresados de escuelas técnicas (70 mil jóvenes); 500 mil raciones alimenticias más entre el 2006 y 2007; mejoras de infraestructura para 1.200 colegios, todo lo cual se inicia el próximo 15 de julio.
Y su mayor logro: el anuncio prometido para hoy de la comisión que analizará los cambios estructurales a un sistema que privilegia la libertad de hacer negocio sobre la calidad de la educación.
La primera fase de ese histórico cambio de la ley que Pinochet promulgó un día antes de entregar el poder, fue el envío ayer al Congreso del proyecto de reforma constitucional que garantiza la calidad de educación como derecho exigible por vía judicial.
Como una forma de aplacar la ira estudiantil, el gobierno detalló incluso el cronograma de las soluciones. Y entre ellas, incluyó la constitución de un equipo que diseñará la nueva Superintendencia de Educación, la que deberá definir los “requisitos de excelencia que deberán cumplir los sostenedores públicos y privados de los establecimientos educacionales”. Sin preámbulos, el gobierno anunció así que el Estado reasume su rol regulador.
El gremio de los profesores estaba atónito. Su declaración, emitida ayer, da cuenta de ello: “Los estudiantes nos enseñaron que para ser escuchados debemos seguir ese camino. ¡Cuando íbamos a pensar que el propio gobierno reconocería que la LOCE es un obstáculo para avanzar en una educación democrática!”
Ya al inicio de la asamblea, la ocupación pacífica de la sede de la UNESCO en Chile por parte de un grupo de estudiantes del Liceo de Aplicación, uno de los más radicales, dio la tónica de la decisión de continuar el movimiento. “Exponer ante el mundo la vergonzosa situación de la educación en Chile”, fue uno de los motivos de la toma.
Los más intransigentes en continuar con el paro fueron los estudiantes de regiones quienes llegaron en masa a la capital después de haber paralizado masivamente el lunes. “No nos sentimos representados por lo puntos que se dan por resueltos aquí en Santiago”, dijo un dirigente.
Ante la expectación general, los pingüinos terminaron su debate y sin emitir palabra se fueron a la conferencia de prensa donde anunciaron que continúan en paro justo a la hora en que se iniciaban los noticieros centrales de TV. Como unos expertos en marketing, exigen que el gobierno se comprometa públicamente con la firma de sus compromisos. La nueva generación de la democracia no deja de sorprender.
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