CHINA INSISTE EN BAJAR LAS EXPECTATIVAS
Los más altos funcionarios del gobierno de China no salían ayer de su asombro por el trascendido del Gobierno, que volvieron a desmentir, que indicaba que ese país haría inversiones directas por 20.000 millones de dólares en la Argentina: en algunos casos, las consultas sobre este punto provocaron risas de incredulidad en funcionarios visitantes orientales.
En la propia Casa Rosada, el viceministro chino de Informaciones, Li Bing, descartó la magnitud del anuncio, aunque lo hizo con diplomacia. “He leído sobre esa noticia en los diarios cuando llegué a su país. Pero con toda franqueza les digo que antes de salir de mi país no escuché esa información”, dijo Li Bing.
Para contrarrestar estas aseveraciones, inusuales en el lenguaje diplomático chino, el presidente Néstor Kirchner dijo por la noche en un acto de la Cámara Argentina de la Construcción que todo lo informado en los últimos días sobre el eventual acuerdo de la Argentina con China “se parece a una novela” (de lo que se informa por separado). Sin embargo, la información que obtuvo LA NACION fue suministrada directamente desde el propio despacho presidencial.
Por su parte, el funcionario chino que estuvo en la Casa Rosada había terminado minutos antes una reunión con el secretario de Medios de Comunicación, Enrique Albistur, en la que avanzaron en acuerdos de intercambio cultural y de contenidos informativos.
En rigor, fiel al hermetismo oriental, Li Bing se excusó con insistencia por no adelantar el contenido de los acuerdos bilaterales que firmarán el martes próximo los presidentes Néstor Kirchner y su par chino, Hu Jintao. “Será una visita de Estado, muy importante para la relación y la cooperación entre ambos países: será a largo plazo y no se limita al corto plazo, a cierto proyecto o cierta cifra”, señaló, en otra elocuente desmentida de lo dicho desde el Gobierno.
La situación más incómoda se produjo cuando Li Bing fue consultado por LA NACION acerca de si los equipos técnicos avanzaron en estudios de costos, impacto ambiental y rentabilidad en las obras de infraestructura anunciadas: los trenes de alta velocidad entre la Capital Federal, Rosario y Córdoba, las rutas, o el saneamiento del Riachuelo.
“Usted debe preguntar a la persona que hace circular o pronuncia esa noticia, no tenemos esa información”, respondió Li Bing, a través de su traductor.
Al decir esto, tanto Li Bing como su traductor no pudieron contener una risa nerviosa de incredulidad, que por momentos rozó la carcajada, y que puso en incómoda situación a los periodistas. “China no tiene la tecnología para esos trenes, la que recibe de Japón y Francia”, agregó el traductor.
Mensaje en Pekín
En forma paralela, desde Pekín, un vocero del presidente Hu ratificó ayer que habrá inversiones, pero no de la magnitud de la que dejaron trascender desde la Casa Rosada. Sobre las cifras deslizadas, el vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Zhang Qiyue, dijo a la agencia española EFE que “las autoridades argentinas ya las han desmentido”.
Fue la forma diplomática de dar nuevamente por tierra con el anuncio.
En la Casa Rosada, no pocos funcionarios admitían que haber dejado trascender que habría inversiones de China por US$ 20.000 millones había sido el error más serio en la comunicación gubernamental.
En tono más conciliador, Zhang Qiyue aseguró: “Las relaciones bilaterales con la Argentina han crecido rápidamente en los últimos tiempos”. Se limitó a informar que durante la visita de Hu firmarán “algunos acuerdos para fortalecer la cooperación económica y comercial”. Los alcances y los ámbitos de cooperación, agregó, sólo serán resueltos “después de las reuniones, de la visita” entre Hu y Kirchner.
Por lo pronto, Albistur aseguró que había avanzado con Li Bing en “acuerdos bilaterales de intercambio cultural y de contenidos”. Los medios de comunicación estatales de ambos países difundirán contenidos de televisión, cine e información turística del otro país.
Se firmarán, además, convenios de coproducción y subsidios para que los libros de cada país sean difundidos en el otro; de intercambio en la enseñanza de idiomas, y un acuerdo para que China incluya a la Argentina como destino turístico, para lo cual la televisión estatal china promoverá el turismo argentino y viceversa.
Sobre los trascendidos de las inversiones chinas en la Argentina, el secretario de Medios de Comunicación, en sintonía con Kirchner, afirmó que era “producto de la imaginación de los periodistas” y deslizó que Li Bing lo había tomado “con un asombro positivo”.
El funcionario chino sugirió que su país podría pedirle a la Argentina que reconozca a China como una economía de mercado. “Siempre nuestros líderes han planteado en sus viajes a Europa esa cuestión”, dijo Li Bing, sin avanzar más para no adelantar el contenido de la visita de Hu.
“Yo sé que ustedes están muy interesados en los acuerdos que se van a firmar y quiero agradecer su entusiasmo”, dijo Li Bing. “Pero no soy el vocero de la delegación de nuestro presidente y no estoy en condiciones de adelantar los contenidos del acuerdo”, agregó, visiblemente incómodo por la situación y la requisitoria periodística.
“Bueno, un poco de suspenso tampoco viene mal”, bromeó Albistur, para aflojar la tensión del ambiente.
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