CHINA ROMPIÓ EL SILENCIO Y EXPRESÓ SU PREOCUPACIÓN POR EL MISIL NORCOREANO
Tras días de silencio, el Gobierno chino se mostró hoy “muy preocupado” por las tensiones surgidas en torno al posible lanzamiento de un misil norcoreano de largo alcance, aunque siguió desmarcándose de la comunidad internacional y se negó a condenar a Pyongyang por ello.
“China está muy preocupada por la situación actual y espera que las partes implicadas hagan más para asegurar la paz y la estabilidad”, destacó hoy la portavoz china de Exteriores, Jiang Yu, aludiendo a Pyongyang y los Gobiernos que han condenado el posible test balístico (EEUU, Japón y Corea del Sur, entre otros).
Jiang añadió que el mantenimiento de la paz y la estabilidad en el noreste de Asia es el deseo de China, cuyo Gobierno “incrementará los esfuerzos para ese logro”.
Estas declaraciones se producen el mismo día en el que una delegación de oficiales del Ejército de Corea del Norte visita China, con el fin de incrementar los contactos entre las Fuerzas Armadas de ambos países, aunque se ignora si la cuestión del misil está en la agenda de las conversaciones bilaterales.
La delegación, liderada por el comandante norcoreano Ri Yong Hwan, mantuvo ayer un encuentro con el jefe del Estado Mayor del Ejército de Liberación Popular (ELP) chino, Liang Guanlie, según informó la agencia oficial Xinhua.
No se dieron detalles sobre el contenido de las conversaciones ni la finalidad de la visita de la delegación norcoreana, dado que la prensa oficial china suele guardar en secreto las informaciones que afectan a su vecino y aliado.
Según los servicios de inteligencia japoneses, surcoreanos y estadounidenses, el misil norcoreano, posiblemente un “Taepodong-2” (no nuclear) está ya ensamblado y cargado con combustible, y podría ser lanzado por Pyongyang en el plazo de un mes, desde una base en el noreste de Corea del Norte.
Las mismas fuentes calculan que tiene un alcance de 9.300 kilómetros, suficiente como para cruzar el Océano Pacífico y alcanzar la Costa Oeste de los Estados Unidos.
Corea del Norte llevó a cabo una prueba similar en 1998, lanzando un misil que sobrevoló territorio nipón y cayó en aguas cercanas a la corta septentrional japonesa, algo que generó también numerosas tensiones internacionales.
La moderada actitud china ante el posible lanzamiento del misil contrasta con las condenas de Washington, que consideraría una prueba militar como “una amenaza”, e incluso del secretario general de la ONU, Kofi Annan, que pidió ayer a Pyongyang que no lleve a cabo esta prueba.
Por otro lado, el embajador chino ante la ONU, Wang Guanya, se mostró más crítico que el propio Ministerio de Exteriores chino, y pidió a Pyongyang que no tome medidas “que puedan dañar las conversaciones a seis sobre la crisis nuclear”.
Las dos Coreas, Japón, China, EEUU y Rusia han celebrado varias rondas de conversaciones en Pekín desde hace tres años (aunque se congelaron en noviembre) para intentar resolver la crisis iniciada en 2002, cuando Washington acusó a Pyongyang de reiniciar su programa de enriquecimiento de uranio, violando tratados bilaterales firmados en 1994.
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