CHIRAC Y BUSH RECORDARON EN DESEMBARCO EN NORMANDÍA
El presidente francés, Jacques Chirac, y su par estadounidense George W. Bush, encabezaron hoy el acto central en el que se rindió homenaje a los caídos en el sangriento desembarco aliado en las playas de Normandía. “Hace sesenta años, en estas playas de Normandía, aquí mismo en Omaha Beach, Omaha la Sangrienta, se jugó el destino de Francia, de Europa y del Mundo”, afirmó Chirac ante las 9.386 tumbas de mármol blanco del cementerio estadounidense de Coleville-sur-Mer.
El presidente francés prometió que “Francia nunca olvidará” su deuda con Estados Unidos y todos sus aliados, gracias a los cuales “Europa, por fin reunificada, vive en paz, libertad y democracia”. Y Bush contestó que su país “repetiría el sacrificio para sus amigos”.
Durante el homenaje a los “soldados de la libertad” del 6 de junio de 1944, día que “vio renacer la esperanza”, Chirac expresó el “reconocimiento eterno de nuestra nación, la deuda sin par de nuestras democracias” con quienes hicieron el “sacrificio supremo para liberar nuestra tierra, nuestra patria, nuestro continente de la barbarie nazi y su locura asesina”.
En respuesta a quienes, por el desacuerdo sobre Irak, acusaron a Francia de ingratitud, Chirac sostuvo que su país “sabe” lo que debe a EE.UU., al “compromiso del presidente Roosevelt y la acción del general Eisenhower”, y afirmó que “hoy como ayer, esta amistad, hecha de confianza, exigencia y respeto mutuo, sigue intacta”. “EE.UU. es nuestro aliado de siempre”, dijo. Y agregó que cuando los norteamericanos sufren tragedias, como la “barbarie” de los atentados del 11 de septiembre de 2001, “su duelo es también el nuestro”.
“Estados Unidos honra aquí a los libertadores que lucharon por la causa más noble y Estados Unidos volvería a hacerlo para nuestros amigos”, dijo Bush. Desde la batalla que empezó hace 60 años, Estados Unidos y Francia se convirtieron en “aliados inseparables, en socios fiables en la causa por la paz” y esta asociación “aún se necesita hoy día”, afirmó.
Esta fue la única referencia al presente en un discurso que estuvo centrado en los acontecimientos de hace 60 años, sin alusiones a los conflictos actuales y con numerosos recuerdos de los destinos personales de los combatientes del Día D y de su calvario.
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