CHOQUES ENTRE SHARON Y PUTIN POR LA ALIANZA RUSA EN IRÁN Y SIRIA
En su histórica visita a Israel, la primera de un presidente ruso, Vladimir Putin defendió las relaciones de su país con Siria e Irán, cuyo poder bélico fue cuestionado por el gobierno israelí. Putin quiso tranquilizar a sus interlocutores pero debió escuchar críticas de su par Moshe Katsav y del primer ministro Ariel Sharon, porque Rusia anunció la venta de misiles antiaéreos a los sirios y apoya el programa nuclear de los iraníes.
Después de la Segunda Guerra Mundial, en la cual la Unión Soviética liberó a miles de judíos de campos de concentración nazi (Sharon ayer agradeció), las relaciones con el estado de Israel, creado en 1948, fueron malas por el apoyo del ex gigante comunista al mundo árabe. Ello, pese a que hoy 25% de la población israelí proviene de la ex URSS.
En las reuniones entre el presidente de Rusia y los líderes israelíes hubo tensión. El apoyo de Moscú al programa atómico iraní y la planeada venta de misiles antiaéreos a Siria y de vehículos blindados a los palestinos ensombrecieron el encuentro.
Otra cuestión ríspida fue que Putin, durante una visita a Egipto el miércoles, convocó a una reunión internacional en Moscú por la paz en Oriente Medio. A Israel no le agradó la idea, ni a EE.UU. Y ayer el canciller ruso que acompaña al presidente, Sergei Lavrov, dijo que fue “un malentendido” pues Putin habría propuesto sólo una “reunión de expertos de alto nivel”.
Según las informaciones de agencias internacionales, el presidente ruso habló de una “conferencia internacional sobre la paz en Oriente Medio” a celebrarse entre EE.UU., Rusia, la Unión Europea y la ONU (los cuatro padrinos de la “Hoja de Ruta”) más Israel y la Autoridad Palestina, que apoyó la propuesta.
Tras su encuentro con Putin, Sharon dijo que la relación bilateral, pese a todo, se reforzará con esta visita. Ambos países acordaron acelerar la cooperación mutua y fijar un mecanismo conjunto para combatir el terrorismo transmitiendo información de inteligencia en tiempo real.
Putin le dijo a Sharon: “Somos aliados estratégicos en todo lo que tenga que ver con la lucha contra el terrorismo”. Y Sharon le respondió: “Está entre amigos”. Pero esta frase, u otra como “nunca lo olvidaremos”, referida a los combatientes soviéticos que pelearon contra los nazis, no ocultaron los problemas por el apoyo ruso a Siria y a Irán, dos enemigos del Estado hebreo.
En rueda de prensa, el jefe del Kremlin se defendió señalando que en el caso de la venta de proyectiles a los sirios son “de corto alcance”, sin amenazas para Israel. Dijo que disuadió a los altos mandos rusos de vender misiles de mediano alcance, y agregó: “Estoy seguro de que las armas que estamos vendiendo no se transferirán a terroristas”, en referencia a uno de los mayores temores de Israel: que las armas vayan a la milicia libanesa Hezbollah. “Cuando entregamos armas en Oriente Medio lo hacemos con gran prudencia”, recalcó el presidente de Rusia.
En cuanto al plan nuclear iraní, Teherán afirma que sus proyectos atómicos tienen un objetivo civil. Y EE.UU. anunció antes de ayer su intención de vender a Israel 100 bombas destinadas a destruir instalaciones subterráneas, que podrían dirigirse contra Irán.
Putin, que visitó el museo Yad Vashem del Holocausto, en Jerusalén, también llevó sus reclamos: la protección que da Israel a empresarios judíos perseguidos por la justicia rusa, como Vladimir Gusinski, Vladimir Dubov y Mijail Brudno, socios de Mijail Jodorjovski, el hombre más rico de Rusia y actualmente en prisión. Hoy Putin se reunirá en Ramallah, con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Abu Mazen.
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