Ciclos a PASOs de culminar
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Opinión. Las PASO, funcionaron como encuesta electoral, pero con inédita contundencia política.
Pablo Benito
Las elecciones PASO del último fin de semana no fueron definidas exclusivamente por el marketing político, por la nacionalización de las tendencias, por la empatía con los candidatos, la fidelidad con un partido, los antecedentes de elecciones anteriores, ni por los aparatos. Todos esos componentes juntos, con mayor o menor influencia, determinaron los resultados. La complejidad de las elecciones primarias y la multiplicidad de factores que arroja el sistema de boleta única hacen especialmente difícil una lectura para comprender lo que ocurrió. No así lo que pasará en junio que es mucho más previsible en términos de números. No en términos políticos.

Ciclos que peligran: La Capital
En la ciudad de Santa Fe, todo parece estar determinado –en los números- para que, luego de 12 años, el grupo radical universitario ceda el edificio de calle Salta a un nombre y apellido.
Emilio Jatón, podría ser considerado como el último fenómeno televisivo previo a lo que es el cambio de paradigma de la concentración de medios masivos, en lo cultural y las costumbres.
En realidad no se trata de “fenómenos” en sí, como lo es también Marcos Castelló en su tremenda elección a Senador por La Capital, que dejó por el piso a figuras con una militancia política de toda la vida. Adriana Molina, Jorge Henn, Miguel González, Patricia Chialvo, sucumbieron ante la presencia de un cantante que reúne todos los ingredientes en una poción que da poder a un candidato.
En medio de la crisis cultural y económica de la sociedad, la pregunta que puede valer puede invertirse. ¿Se eligen candidatos con “grado de conocimiento” o se descartan otros porque “se los conoce ya demasiado”?
En medio de la crisis cultural y económica de la sociedad, la pregunta que puede valer puede invertirse. ¿Se eligen candidatos con “grado de conocimiento” o se descartan otros porque “se los conoce ya demasiado”?
12 años del grupo universitario, que llegó en 2007 a la ciudad reuniendo voluntades de algo muy parecido al círculo rojo santafesino, estarían llegando a su fin. La alianza que lo había hecho posible no existe más, pero la estructura administrativa y de núcleos de poder regional persisten y hoy se encuentran con una figura arrolladora como Emilio Jatón que, en su indefinición, se definió en 2017 durante el debate de concejales: “yo no soy socialista, yo soy sólo”.
Jatón no es socialista, es Jatón. No es progresista, es Jatón. No forma parte de un equipo, un equipo forma parte de Jatón. Incluso Jatón podría darse el lujo de asumir el lastre de ponerse la campaña de Bonfatti al hombro en el centro norte, a sabiendas que hoy cotiza, demasiado, para el socialismo, para revertir la tendencia.
El peronismo, consolidó un candidato, Martinez Kerz, en una interna de “empate técnico” con Alejandro Rossi, para el kirchnerismo duro de la ciudad será difícil trasladar los votos al candidato ganador. No tienen mucha opción. Jamás votaría a Cambiemos –Cantard- y sólo le quedaría Jatón o un extraño “Barrio 88”, que es la expresión de “Ciudad Futura” en Rosario, pero con menos recorrido y casi nada de estructura.
Ciclos que peligran: La provincia
Bonfatti ganó como candidato con casi un 30 % de los sufragios, pero la interna del peronismo con Bielsa y Perotti le sacó un 10 % de ventaja. No hay escenario posible que tranquilice a quienes hoy habitan la Casa Gris y la presidencia de la legislatura. Aquí sí, la realidad nacional metió la cola -fuertemente- en la elección. La misma volatilidad que tuvo el dólar, entre 2017 y 2019 se traduce en una polarización entre Bonfatti – Perotti, más que en el escenario de tercios que se presentó en las últimas tres elecciones con el “Jatón del Pro”, Del Sel.
Cambiemos “cambió” muy rápido y hoy –algo que, difícilmente, pueda revertirse en apenas dos meses– es aniquilado por una situación del país de una gravedad supina.
Todo parece indicar que Perotti llegue a la gobernación si no es víctima de “fuego amigo”. Si Rossi se mantiene lejos, pero no tanto, y Cristina mantiene a raya a sus conducidos con la zanahoria de “volver”. Seguramente, el día de las elecciones finales, en Santa Fe, CFK aún no habrá definido su presentación, y el peronismo –no kirchnerista- tampoco.
Bielsa está en un jaque mate. Evidentemente no sumará su figura a la de Perotti, ni se sumará a la campaña, pero tampoco lo podrá hacer en contrario. Si lo hace, difícilmente, tendrá alguna repercusión entre su masa de votantes. El crecimiento de Corral favorecería más a Bonfatti que a Perotti. Extrañeza de quienes fueran –hasta hace poco- socios de alianza. Podría haber una fuga de radicales “Cambiemos” hacia el Frente Progresista, pero su capacidad de traccionar votos sería escasa dado los 10 % a recuperar. Lo único que podría salvar al socialismo sería una ruptura del radicalismo con Cambiemos hacia la Alternativa Federal de Lavagna o una recomposición mágica de las expectativas económicas que, en este caso, podría frenar la caída, pero no –en tan poco tiempo- marcar una recomposición de la capacidad electoral de la marca “Cambiemos”. Perotti, en este caso depende de la campaña que continúe haciendo más que de lo que pasa fuera de su ámbito de dominio.

Ciclos que peligran: Rosario
El socialismo, por primera vez, desde que llegó a la Intendencia de Rosario con Cavallero ha perdido la ciudad. Javkin, el multipartidario de CREO –un partido a estrenar que debió dejar la sigla de Coalición Cívica, en manos de Carrió- ya comenzó sus papeles de divorcio con el aparato socialista en el mismo momento que se conocía que era el candidato del Frente Progresista. Desplazó a una desconocida Irizar con la que el partido de Alfredo Palacios subestimó la intendencia, enviando a Fein a las elecciones de senadores por el departamento Rosario y a Lifschitz a la lista de Diputados provinciales. El atril en el que se apoyaba Pablo Javkin se podía leer “Preparados para gobernar”. Con lo que quedaba claro que se trataba de un recambio y no una continuidad de Fein – Lifschitz.
Igualmente el candidato justicialista, de fuerte sesgo kirchnerista, Sukerman, tiene chances de dar pelea y Roy Molinas, de Cambiemos –un PRO de la primera hora- asegura la posibilidad de una elección de a tercios a la que se puede sumar “Ciudad Futura” con Monteverde como representante de una agrupación que ha aparecido con fuerza en los últimos años, en una ciudad que es como un laboratorio institucional en el que se dan circunstancias, por lo general, a contramarcha de los escenarios nacionales y hasta regionales.
El “cambio de ciclo” en Rosario, finalmente, se dio el último fin de semana. Resta saber el grado que tendrá y la capacidad y determinación de Javkin para crear una estructura propia erigiéndose como figura excluyente del progresismo de la Chicago argentina.
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