CIENTIFICOS ARGENTINOS IDENTIFICAN UN MECANISMO CLAVE DEL CÁNCER DE PIEL
Cuando un tumor avanza en el cuerpo humano significa que los “bomberos” que deberían haber sofocado el incendio no han podido llegar a tiempo. Ahora, un grupo de investigadores argentinos descubrió un mecanismo por el cual se podría lograr que el sistema de defensas funcione tempranamente y detenga el desarrollo del melanoma, el tipo de cáncer de piel más agresivo.
El trabajo fue desarrollado por los científicos Osvaldo Podhajcer, Mariano Alvarez, Federico Prada, Edgardo Salvatierra y Fernando Pitossi, del Instituto Leloir. También participaron en la investigación Viviana Lutzky y Eduardo Chuluyan, del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires; Cecilia Carbone, de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de La Plata, e Inés Bravo, del Hospital Eva Perón.
Revelaron con detalles el mecanismo que hace que una proteína tenga el poder como para detener al sistema inmune y favorecer el avance del melanoma. Difundieron el estudio en la revista Cancer Research de esta semana.
“Ya sabíamos que la proteína, que llamamos SPARC (o proteína secretada rica en cisteína), estaba sobreproducida en las células cancerosas y en otras células que las rodean”, dijo ayer a Clarín el líder del estudio, Osvaldo Podhajcer, investigador del Conicet y especialista en terapia génica. Y sabían que si se bloqueaba a la proteína en el laboratorio, se conseguía parar el crecimiento del tumor. Eso fue descubierto y luego publicado por Podhajcer y su equipo en la revista Nature Medicine en 1997. El problema era que no entendía cuál era el papel de la proteína.
SPARC se convirtió así en la figura central de su investigación. Un intento de encontrarle la vuelta a una enfermedad, el cáncer, que implica un montón de descalabros en el cuerpo humano. La cuestión entonces era comprender cómo hacía la proteína SPARC para decirle al sistema inmune que ataque o que no. Es decir, con qué arma la proteína intimida al sistema como para que no se defienda.
Durante estos últimos años, otros grupos de científicos identificaron que la proteína SPARC no está sola en las células afectadas por el melanoma. Aparece también en otros tipos de cáncer que afectan a otros órganos y tejidos.
En los tipos en que no aparece —como en los cánceres de colon y de mama—, la proteína se encuentra en células cercanas, que son las que nutren a los tumores (los vasos sanguíneos) o las que les permiten migrar hacia otros tejidos y órganos (fibroblastos).
Con aportes de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, y de las fundaciones René Barón y AFULIC, los investigadores diseñaron dos tipos de experimentos. En ambos usaron una estrategia de antisentido: consiste en inyectar un adenovirus sobre las células tumorales para después bloquear al gen que codifica a la proteína SPARC. Por un lado, aplicaron esa estrategia en células humanas modificadas que inyectaron en ratones. Así, “demostramos los distintos pasos del mecanismo que usa SPARC para hacer que un tipo de glóbulos blancos, los polimorfos nucleares, se frenen y no ataquen a los tumores”.
El otro experimento se hizo in vitro a partir de células de donantes de sangre. “Con este experimento, demostramos que los polimorfos nucleares migran hacia donde están las células tumorales. Y que si la proteína no se encuentra, esos glóbulos blancos sí pueden matar a las células malignas”, agregó el investigador.
Además, después que consiguieron desactivar a la proteína y hacer que el sistema defensivo actúe, trataron de revertir lo cambiado. Y observaron que si volvían a agregar la proteína que habían hecho desaparecer, el sistema de defensas del organismo perdía su poder de ataque de nuevo.
En definitiva, los investigadores probaron que un modo posible de controlar el avance de los tumores podría ser la aplicación de una estrategia antisentido contra SPARC en pacientes.
“Considero que será posible en el futuro, aunque desconocemos cuándo. Incluso decir una fecha precisa sería poco serio de nuestra parte”, aclaró el doctor Podhajcer. “Pero nuestros resultados resaltan cuán importante es que se financie y apoye a la investigación básica en medicina en el país”.
Según el científico, “hoy la mira está puesta en desarrollar terapias racionales que ataquen mecanismos específicos para desactivar a los tumores. Por lo cual, podríamos pensar en una estrategia que no sólo desactive a la proteína SPARC y así se deje actuar a los glóbulos blancos, sino también a otras moléculas —como galectina-1, que investigamos con el grupo de Gabriel Rabinovich y que difundió el año pasado”.
Todavía falta mucho para alcanzar una terapia concreta. Aunque el descubrimiento por sí mismo —el saber que SPARC modula al sistema inmune— ya es interesantísimo. Las preguntas pendientes generan más intriga. Todavía —admitió Podhajcer— no se comprende bien cuál es la contribución específica de las células tumorales y de las células que las rodean para la activación de la proteína SPARC.
Según el investigador, no se puede dejar de lado que el cáncer supone un “intercambio de información” entre los tumores y las células cercanas. “De alguna manera, sus células vecinas los ayudan para crecer y dispersarse”.
La otra cuestión por especificar es cómo ayuda la proteína SPARC a la proliferación del cáncer. Es decir, ya saben que la proteína frena la etapa inicial de la respuesta inmunológica y de ese modo permite el crecimiento del tumor. El próximo paso será descubrir cuál es su papel para que el tumor haga metástasis.
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