CIENTOS DE ARGENTINOS PRESIONARON PARA SER EVACUADOS DE ISRAEL
Si hubiéramos anunciado que un avión de la Fuerza Aérea Argentina llegaba a Israel para evacuar a argentinos, un avión solo no nos alcanzaba”. De esta manera resumen fuentes de la Embajada argentina en Tel Aviv las presiones de cientos de asustados ciudadanos argentinos residentes en Israel, en los primeros días de los bombardeos de la milicia libanesa del Hezbollah en el norte israelí.
“En los últimos días la situación se calmó un tanto y la colonia argentina comprendió que no existe programa alguno de evacuación gratuita de argentinos de Israel, pero en los primeros días recibimos cientos de llamados consultando sobre planes de evacuación”, comentó ayer a Clarín una fuente en la Embajada argentina, que en las dos últimas semanas debió destinar dos empleados únicamente a atender los teléfonos de residentes en Israel o de familiares de residentes que llamaban desde Argentina preocupados por lo que veían y oían en los medios de comunicación.
Entre los que llamaron a consultar, hubo una minoría que solicitó informes acerca de cómo otorgar ciudadanía argentina a sus hijos o cónyuges israelíes, y algunos pocos que llegaron a las oficinas de la Embajada y comenzaron estos trámites, o renovaron pasaportes, o hicieron consultas acerca de sus jubilaciones que reciben hoy en Israel.
“Pero la gran mayoría —comentó la fuente consultada por Clarín— entendió que la situación en Israel no amerita la evacuación”. Esta es una conclusión que parecen compartir todas las representaciones diplomáticas en Israel, puesto que ninguna realizó operativo alguno de evacuación. Ante recomendaciones de los diplomáticos argentinos, la mayoría logró tranquilizarse y aceptó la sugerencia de contactarse con ONGs como la Organización Latinoamericana en Israel (OLEI) y otras, que les ayudaron a trasladarse a zonas más seguras en el centro y el sur del país.
La OLEI es una organización de voluntarios dedicados a facilitar la integración de los nuevos inmigrantes latinoamericanos en Israel, que semanas atrás corría peligro de cerrarse por recortes presupuestarios y falta de apoyo gubernamental. En las últimas semanas, sin embargo, este grupo se convirtió en el lugar al que acuden los 10.000 nuevos inmigrantes argentinos que aún no tienen redes sociales desarrolladas en Israel, que les permitan —por ejemplo— hospedarse en la casa de un pariente o amigo en el centro del país, en una situación de emergencia.
La OLEI, junto con otras ONGs, lograron conseguir familias en el centro del país que aceptaron recibir a familias de “refugiados” del norte, hasta que acabe la lluvia de misiles en su zona de residencia.
Pese al miedo inicial y a la ansiedad desatada, la colonia argentina en Israel pasó a recibir grandes muestras de solidaridad. Muchos fueron llamados desde Argentina proponiéndoles “vacaciones en Buenos Aires, con parientes y sin misiles”. Hubo casos de propuestas de viaje con pasaje sólo de ida, que en su mayoría fueron rechazados.
Una evidencia de la situación la suministró Rossana Dobenco, una rosarina que se convirtió en una de las agentes de viajes más solicitadas para destinos en Latinoamérica. “En estos días —dijo ante una consulta de Clarín— es casi imposible conseguir pasajes a Argentina u otros destinos en Sudamérica”.
Los que compran pasajes, lo hacen de ida y vuelta. La diferencia no es tan grande. “En general son argentinos que pensaban salir de vacaciones en las fiestas de setiembre, y decidieron adelantarlas por la situación”, comentó.
“Pero hubo un llamado de clientes que por los misiles debieron refugiarse en la casa de sus padres en Natania. Después de unos días de convivencia, me llamaron para implorarme que les consiguiera dos pasajes para adultos a la Argentina. Cuando les pregunté, sorprendida, si los hijos no viajaban, la respuesta me sorprendió aún más: ‘Es para mis padres; que se vayan ellos a Argentina y nos den vacaciones a nosotros en Natania'”.
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