CIERRA LA CAMPAÑA EN ISRAEL Y LOS PALESTINOS SON CENTRO DEL DEBATE
En la medianoche del domingo, los candidatos cerraron sus campañas e Israel entró en veda electoral. El país deberá elegir, mañana, un nuevo legislativo. Pero la indiferencia general es tan grande que se teme que el gran triunfador sea el “voto de abstención”. El eje del debate, en los últimos días, es la relación con los palestinos.
Este llamado a elecciones anticipadas había sido hecho en 2005 por el premier Ariel Sharon, quien buscaba ser reelegido y así fortalecerse como líder de su nueva creación —Kadima—, luego de que rompiera con sus raíces políticas: el Partido Likud. Pero la noche del 4 de enero, Sharon tuvo un derrame cerebral que lo dejó en un coma irreversible.
El nuevo legislativo elegirá a su sucesor. El favorito —si no mienten las encuestas— es el premier interino Ehud Olmert, un político avezado que se fue también del Likud a Kadima como número dos de Sharon.
Según el último sondeo de ayer, de los 120 escaños que tiene el Knesset, 36 irán para Olmert; 18 para el laborista Amir Peretz y sólo 14 para Benjamin Netanyahu del Likud. El resto quedará repartido entre partidos menores.
La retirada de Israel de gran parte de los territorios palestinos de Cisjordania (poniéndole el pecho a la dura resistencia de los 250.000 colonos israelíes que viven allí) era la gran idea de Sharon y es la propuesta de Olmert.
La decisión ciertamente será unilateral, es decir, ignorando la opinión de la Autoridad Nacional Palestina, que también estrena legislativo y gobierno. Hoy el primer ministro designado, Ismail Haniyeh, de Hamas, presentará su gabinete ante el Parlamento.
Dejar o no territorio a los palestinos fue el principal debate de la campaña y su discusión abrió la puerta al sensible tema de la relación entre árabes y judíos o, como en el caso de Nazaret, ciudad en parte de árabes-israelíes y en parte de cristianos, de actos de discriminación.
“Fue un atentado que tenía un mensaje preocupante. La Policía no cuidó a la comunidad cristiana. En Nazaret no se vive una atmósfera de aceptación al otro, de respeto por la diversidad.”
Esto le dijo a Clarín una de las más altas autoridades del Vaticano, el obispo de la Basílica de Nazaret, Monseñor Giacinto Marcuzzo. Se refería al atentado con explosivos cometido por una pareja de judíos y su hija, el 3 de marzo pasado, contra uno de los tres lugares santos más importantes para el cristianismo, la basílica erigida en el lugar en que se cree María recibió el anuncio del Arcángel Gabriel de que esperaba al hijo de Dios. Estas personas irrumpieron con cohetes y bengalas durante la misa del primer viernes de Cuaresma.
“La ciudad se unió indignada. Hubo una marcha de repudio a la que concurrieron el patriarca, los jefes musulmanes, los intendentes. Y en la marcha, la Policía israelí arrestó a 14 jóvenes cristianos y musulmanes por unos incidentes que no fueron para nada graves. Los torturaron en la comisaría.
A uno tuvieron que llevarlo al hospital por los golpes. Nueve siguen presos en prisión domiciliaria. ¿Por qué ese método terrorista con los jóvenes? ¿Por qué cuando la revuelta violenta es de muchachos judíos los liberan inmediatamente? ¿Por qué esa diferencia en todo?”, se indignó monseñor Marcuzzo. “¡Y a la hija de la pareja que cometió el atentado en la basílica la dejaron libre!”
—El hombre ¿no era un desequilibrado?
—Cada vez que hace un atentado un israelí se dice que se trata de un loco. Planificó todo, llevó explosivos, alquiló un hotel en Tel Aviv, esperó el momento preciso, ¿puede ser llamado un loco?
El obispo hace una lectura política tanto de la represión policial en Nazaret como “del asalto del Ejército israelí a la cárcel de Jericó. Estamos en época de elecciones. Y para no perder votos algunos candidatos deben demostrar que son fuertes, que tienen músculo para proteger al país”.
“En teoría —finalizó el obispo— la comunidad cristiana es aceptada pero en la práctica en Nazaret han pasado cosas que nos permiten dudar. Si no hay coexistencia pacífica éste será siempre un país en conflicto”.
Las cifras muestran otra perspectiva de lo mismo que denuncia monseñor Marcuzzo. Según el Centro contra el Racismo, el 68% de los israelíes objeta que un árabe viva en su edificio y el 50% confesó sentirse incómodo cuando oye hablar en árabe. La discriminación, según este estudio, es preocupante: 46% de judíos dijo no querer que un árabe visite su casa y el 41% está de acuerdo conque haya segregación entre árabes y judíos en los lugares de esparcimiento.
El año pasado —continúa el informe— hubo récord de incidentes racistas y el 75% de los reportados sucedían en instituciones o estaban involucrados funcionarios.
Este contenido no está abierto a comentarios

