CIERRAN UN INSTITUTO DE MENORES EN ROSARIO
La provincia concretó ayer el desalojo y cierre definitivo del Centro de Alojamiento Transitorio de adolescentes (CAT), de Dorrego al 900, a raíz de las pésimas condiciones que presentaba el establecimiento. La medida se cumplió tras el traslado de 17 jóvenes con causas penales al Instituto de Recuperación de Adolescentes de Rosario (Irar). En el predio del CAT, cuya clausura había sido reclamada el mes pasado por un órgano nacional, se prevé instalar aulas radiales y programas educativos para chicos en situación de libertad asistida. Asimismo, la provincia anunció que se proyecta edificar en los terrenos del Irar un nuevo centro de admisión con 36 plazas, destinado a jóvenes que permanecerían allí en forma transitoria.
La mudanza del CAT comenzó ayer a la mañana cuando 17 jóvenes que estaban alojados allí fueron derivados a las instalaciones del Irar, de Saavedra y Cullen. La decisión de cerrar la institución de calle Dorrego había sido tomada por autoridades de la provincia el 21 de julio pasado, en el marco de una reestructuración de los espacios destinados a menores en conflicto con la ley penal. La decisión no fue casual: una semana antes, integrantes del Programa Nacional Antiimpunidad le habían recomendado al gobierno provincial el “cierre definitivo” del lugar porque su funcionamiento significaba “una abierta violación” a la nueva ley nacional de protección a la niñez y a la adolescencia.
Dos semanas después de ese planteo, la Defensoría del Pueblo deploró el estado de menores presos en Rosario y presentó un hábeas corpus judicial para que se resolviera el agravamiento del encierro, hacinamiento y ausencia de un plan de rehabilitación en el CAT. “Estaba previsto el desalojo total del CAT para redireccionarlo y poder instalar allí otro nivel de tratamiento”, anunció tras el cierre del penal Sergio Druetta, titular de la Dirección del Menor en Conflicto con la Ley Penal.
Según el funcionario, está previsto realizar refacciones en el edificio de calle Dorrego para instalar allí aulas radiales e implementar programas recreativos para menores en situación de libertad asistida. En tanto, en el Irar, se prevé crear un centro de admisión y diagnóstico para el alojamiento provisorio de los jóvenes que son detenidos por la policía. Los adolescentes permanecerían allí como máximo tres días, hasta tanto los jueces de Menores dispongan adónde derivarlos: si al Irar, a una granja de puertas abiertas o con sus familias. “El nuevo centro va a contar con 36 plazas, boxes para profesionales, salones de usos múltiples y aulas”, indicó Druetta.
Con los traslados, el Irar contiene ahora en total a unos 58 chicos que están bajo el tratamiento de personal civil pero custodiados por personal del Servicio Penitenciario (SP). La presencia de custodios del SP en una institución para menores tutelados motivó días atrás una presentación de la Coordinadora de Trabajo Carcelario ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh).
Tras el cierre del CAT, en el Irar quedaron habilitados dos sectores: uno de internación permanente, con cuatro pabellones, y un área transitoria repartida en otros tres pabellones. “Ahora estamos organizando el tema de la visita de los nuevos chicos”, precisó luego del traslado Gabriel Zelante, responsable del Irar.
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