CIGARRILLOS: SE PIERDEN $ 1.100 MILLONES POR EL CONTRABANDO
Una breve caminata por las ruidosas calles de esta ciudad alcanza para confirmar lo que dice un estudio de la empresa Nobleza Piccardo: en el Paraguay, los cigarrillos sobran. Se los produce en tal cantidad que los habitantes de este país deberían fumar trece veces más de lo que lo hacen para absorber todo lo que sale de sus fábricas. Pero como no fuman tanto, lo ofrecen a precios de remate. Y como eso tampoco alcanza, los “exportan”.
Rara situación la del Paraguay: sin ser un país productor de tabaco cuenta con al menos 37 fábricas de cigarrillos, que cada año producen unos 40.000 millones de cigarrillos, cerca de 2.000 millones de atados.
“El imperio de las tabacaleras es poderoso. Nadie pone una tabacalera sin tener muchos contactos”, admite la directora nacional de Aduanas, Margarita Díaz de Vivar, una opositora histórica del oficialista Partido Colorado, que sin embargo fue designada por el presidente Nicanor Duarte Frutos con una misión difícil: frenar el contrabando. En el caso de los cigarrillos, confiesa, se le hace cuesta arriba por el complejo “entramado de intereses en juego”. Hay 10.000 personas que viven directa o indirectamente de la actividad.
La Argentina, río de por medio, es uno de los principales destinos de esa gigantesca producción sospechada de informal y, según el estudio de Nobleza Piccardo, eso le cuesta al país cerca de 1.100 millones de pesos de pérdidas al año, fundamentalmente porque lo que se vende por ese circuito no paga los abultados impuestos que sí recaen sobre la industria formal. En la Argentina, por cada paquete el fumador paga 68,3% de tributos. En Paraguay, apenas el 14%. Según la investigación, el perjuicio directo al Estado es de 790 millones de pesos, mientras que las industrias formales perderían 372 millones. Es que los paquetes “ilegales” se venden a 1,20 pesos promedio. Los “legales” a 3 pesos o más.
Este año, los argentinos fumarán unos 44.000 millones de cigarrillos, pero 80,8% de esa cifra correspondería a la producción declarada por las fábricas argentinas. Así, en 2005 habría 8.500 millones de cigarrillos de procedencia ilegal. Según Nobleza, que es la filial local de la British American Tobacco, 6.200 millones de ellos “procederán de Paraguay”.
En lo que va del año, la Gendarmería logró incautar apenas 3% de esa formidable cifra. De allí que se sepan las marcas que más ingresaron: son Rodeo, Mill, Eight y Récord. Pero estas marcas pertenecen a fábricas legalmente instaladas en el Paraguay. La contradicción salta a la vista, porque una de ellas (Tabacalera del Este) está alistada en la influyente Cámara de Anunciantes del Paraguay, y convive con las dos grandes multinacionales que manejan el negocio a nivel global, Phillip Morris y la British American Tobacco (BAT).
Carlos Biederman es el titular de esa organización empresaria y aseguró ante un grupo de periodistas argentinos que “están hartos” de la mala fama del Paraguay. Luego dice que un sector del Gobierno y de los empresarios quieren “cambiar el modelo que favorece la informalidad”.
Raúl Cano, viceministro de Industria y Comercio, también admite el problema, pero dice que el Gobierno ha decidido darle batalla. Menciona 43 operativos que su cartera realizó contra el contrabando, que permitieron incautar mercadería por 16 millones de dólares en lo que va del año. De cigarrillos, nada. “Esta gente está muy vinculada y se cubre de los allanamientos”, reconoce el funcionario. El presidente provisional de la Corte Suprema del Paraguay, Oscar Miguel Bajac, también acepta que “estamos en deuda” respecto del control del contrabando.
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