CINCO ATENTADOS SIMULTÁNEOS EN EL SUR DE IRAK: 68 MUERTOS
Irak se hundió aún más en la violencia con la muerte de 68 personas en cinco atentados simultáneos con coches bomba al sur del país, mientras Estados Unidos enfrentaba fisuras en la coalición que lidera y que ya abandonaron España, República Dominicana y Honduras.
Los principales atentados de ayer ocurrieron en Basora, una ciudad con mayoría shiíta. Hubo tres y en uno fue destruido un micro escolar y murieron varios niños (algunas fuentes dijeron entre 18 y 20), además de quedar otros 28 heridos. El ómnibus pasaba cerca de uno de los tres puestos policiales que fueron los objetivos de los atentados, en esa ciudad que está bajo control de tropas británicas de la coalición y que es la segunda más poblada de Irak luego de la capital.
Otro ataque tuvo como blanco una academia de policía de Zubeir, 25 kilómetros más al sur de Basora. En total, fueron 68 muertos y 98 heridos. “La mayoría de las víctimas son policías y escolares”, dijo el gobernador de Basora, Wael Abdel Latif.
La Casa Blanca condenó estos atentados contra “mujeres y niños”. Y el gobierno del Reino Unido, principal aliado de Washington, dijo que estos hechos demuestran que los terroristas están “acorralados”, ya que atacan a “los más vulnerables” para “crear el mayor caos posible”, según declaró el primer ministro Tony Blair. Oficiales británicos dijeron también que los ataques fueron armados por fuerzas extranjeras, pero negaron tener datos que apuntaran a la organización terrorista Al Qaeda, como había denunciado el gobierno provisorio iraquí.
Las cosas tampoco lucen bien para las fuerzas de la coalición. La administración de Bush admitió que necesitará más dinero público para financiar la ocupación de Irak. El jefe del Estado Mayor Conjunto, general Richard Myers, dijo que un cálculo aproximado sobre el mantenimiento de los 20.000 soldados que se iban a volver de Irak, pero deben ahora quedarse 3 meses más, costará unos 700 millones de dólares. Y el propio presidente admitió ayer que las últimas semanas en Irak fueron “verdaderamente duras”. Interpretó Bush que fue así pues “hay personas que quieren detener el avance de la libertad”.
En los últimos días siguieron muriendo a diario civiles iraquíes y soldados, España y otros países anunciaron el retiro de sus tropas (en tanto Polonia analizaba lo propio) y, ayer, apareció muerto el ciudadano danés que cuya desaparición había sido denunciada el 11 de este mes, confirmó la Cancillería de Dinamarca.
De acuerdo con informaciones de medios de ese país, se trataba de un plomero de 35 años, llamado Henrik Frandsen, quien realizaba tareas contratado por empresas de la reconstrucción de Irak. No se sabe si su muerte siguió a un secuestro o a un robo. Es el segundo danés (el otro fue un soldado) que muere en Irak desde la invasión del año pasado.
Medios británicos ya dan cuenta de una pérdida parcial de control por parte de las fuerzas de su país frente a una resistencia que se organiza. En Fallujah, el bastión sunnita a 50 kilómetros de Bagdad, 17 rebeldes murieron en combates con los marines entre el martes y el miércoles, pese al acuerdo sobre una tregua anunciado el lunes. El Ejército de EE.UU. no permitió la entrada a la ciudad a miles de habitantes que esperaban en un puesto de control estadounidense. El cese el fuego no se está cumpliendo en rigor, con soldados de la coalición amenazantes y en lucha y rebeldes que no entregan sus armas alentados por los religiosos que controlan a los habitantes.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, auspició ayer una resolución del Consejo de Seguridad (órgano ignorado por EE.UU. cuando inició las operaciones militares en búsqueda de armas químicas que nunca aparecieron) para autorizar una fuerza multinacional en Irak, aunque reafirmó sus reservas ante la perspectiva de un despliegue de ese tipo en suelo iraquí debido a la presencia que ya hay allí de fuerzas lideradas por EE.UU.
“En Irak —dijo Annan— existe la necesidad de crear un clima seguro. Además, se necesitará una presencia militar internacional en un futuro previsible, para satisfacer estas necesidades, aún cuando no pienso que puedan ser fuerzas de paz de la ONU”. Por eso, el titular de la ONU auspició que “el Consejo de Seguridad se ponga de acuerdo para autorizar esa fuerza”.
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