Cinco hábitos para mantener una mente brillante
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Sociabilizar, combatir el estrés y realizar juegos son solo algunas de las claves.
El envejecimiento está más asociado a lo estético, es decir, a cómo se modifica la apariencia de una persona con el paso del tiempo. Muchos buscan herramientas para combatirlo en la industria cosmética, pero ¿qué sucede en el cerebro?
Infobae recopiló cinco claves, demostradas por la ciencia, que son muy útiles para mantener el cerebro con un buen funcionamiento y, en lo posible, aún mejorar sus aptitudes cotidianas.
Sociabilidad
Los humanos son animales sociables. Esta conducta fue crucial no solo para el desarrollo de la especie, sino también de la sociedad.
“Existe cada vez más evidencia que demuestra que las personas que se mantienen socialmente activas a mediados o finales de la vida tienen una mejor memoria y un pensamiento más claro”, explicó Glen Finney, neurólogo miembro de la Academia Americana de Neurología.
El neurocientífico Facundo Manes explicó a Infobae: “El cerebro se desarrolla y genera cambios durante toda la vida. Hoy sabemos que existe regeneración de neuronas en algunas partes del cerebro adulto. Una de esas partes es el hipocampo, un área crítica para la consolidación de la memoria humana”.
Estas nuevas conexiones permiten y dan lugar a nuevos aprendizajes que ocurren hasta el último día de vida: “Estar activo, tanto intelectual como socialmente, resulta clave para proteger el cerebro de manera eficaz”.
Desafiar al cerebro
Convertirse en un experto en Sudoku sirve, pero sus beneficios son limitados. Según los especialistas es importante mantener la mente activa, pero existen distintas maneras de abordar los “ejercicios mentales”.
“Leer, jugar juegos, rompecabezas, resolver crucigramas es muy bueno. El cerebro se nutre de estímulo”, dijo Michael Wasserman, miembro de la Sociedad Americana de Geriatría.
Sin embargo, múltiples estudios explican que realizar mucho de una actividad mejora solo la región del cerebro que se está trabajando, no al resto. Por eso, convertirse en un genio del Sudoku solo fortalece la capacidad dentro esta habilidad.
“Hay razones teóricas y estudios en animales que demostraron que aprender algo completamente nueva, algo fuera del dominio previo del conocimiento, puede aumentar el nivel de los factores de crecimiento del cerebro y aumentar el número de conexiones”, agregó Finney.
Bajar el estrés
Conocido como el “asesino silencioso”, el estrés se encuentra en todos los niveles de la sociedad y edades.
Un estudio de la Universidad de Berkeley, California, EEUU, descubrió que el estrés crónico dispara cambios a largo plazo en la estructura y el funcionamiento del cerebro.
“Basados en esta evidencia se puede suponer que el estrés crónico afecta los procesos de consolidación de memoria y otros aspectos de la memoria, además de las funciones ejecutivas y la toma de decisiones”, comentó Manes, creador del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO).
Los especialistas sostienen que la meditación y las técnicas de relajación ayudan a manejar el estrés, incluso cuando es inevitable.
Ejercitar
Está fuera de discusión. Nadie puede refutar que realizar ejercicios posee beneficios de todo tipo para la salud. Sí, incluso para el cerebro.
“Cuando se trabaja los músculos y la fuerza, los órganos internos se mantienen en sus correctas posiciones y su funcionamiento se optimiza, mejorando la digestión, el tránsito intestinal, la respiración y la salud cardiovascular”, comentó a Infobae Daniel Tangona, entrenador y diplomado en neurociencias.
Un estudio del Laboratorio de Neurociencia de la Universidad de British Columbia (Vancouver, Canadá) reveló que entrenar con peso puede ser beneficioso para la estructura cerebral.
Otro trabajo científico, de la Centro de Salud Cerebral de la Universidad de Texas, EEUU, sostuvo que realizar ejercicios aeróbicos mejora la memoria y el funcionamiento cerebral.
“El ejercicio de nuestro cuerpo ayuda a mantener nuestro sistema cardiovascular y esto ayuda a nuestro cerebro”, dijo Wasserman, de la Sociedad Americana de Geriatría.
Una buena alimentación
“Importa tanto la calidad, como la cantidad. Se deben consumir las grasas buenas, con proteínas e hidratos de carbono”, dijo Wasserman.
Para la Sociedad contra el Alzheimer del Reino Unido uno de los grandes ejemplos de alimentación saludable para el cerebro es la famosa dieta mediterránea, que se caracteriza por un alto consumo de vegetales, frutas, legumbres y cereales e incluye una ingesta moderada de pescado, carne y aves, así como de lácteos. Además, tiene al aceite de oliva como la única fuente de grasas monosaturadas.
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