CINCO JUECES DEBEN DECIDIR EN UNA CAUSA CONTRA STORNI
Pasaron cinco meses desde que el juez de Instrucción Carlos Ferrero procesara a Edgardo Storni, por considerar que éste organizó una reunión en agosto de 2002 para presionar al sacerdote José Guntern, quien había expresado públicamente hechos que lo comprometían. Ahora, cinco jueces que integran especialmente para este caso la Sala IV de la Cámara de Apelaciones, deberán decidir si aquel procesamiento fue dictado en forma correcta.
En noviembre del año pasado, Ferrero consideró que existían elementos suficientes como para suponer que Storni cometió el delito de coacción, en grado de instigador, pero dicho procesamiento fue apelado por la defensa del ex arzobispo.
Por eso, el caso llegó a la Sala IV de la Cámara de Apelaciones, donde se produjeron demoras provocadas por diversos motivos. Primero, el camarista Daniel Amadío se excusó de participar, aduciendo problemas personales surgidos con el abogado de Storni, Eduardo Jauchen, en una causa anterior. Por esa razón, Amadío fue reemplazado por Federico Echauri.
Sin embargo, luego, Jauchen solicitó la ampliación de la Sala IV, conformada naturalmente por tres vocales. Jauchen explicó que “la Ley Orgánica del Poder Judicial permite en casos de cierta complejidad solicitar la integración -ampliación- del tribunal. Por eso se debieron integrar dos nuevos miembros, que surgieron de un sorteo entre el resto de los camaristas. Debido a lo delicado del caso, consideré que es importante contar con una mayor amplitud de criterio, aunque esto no significa de manera alguna que desconfíe de los integrantes de la Sala IV”.
En definitiva, la Sala quedó conformada por los doctores Julio de Olazábal, Carlos Estrada, Federico Echauri, Sebastián Creus y Agustín Bassó. En estos momentos se está notificando a las partes la nómina de jueces. Una vez que se cumpla este trámite, el caso pasará a fallo del tribunal.
La polémica con Guntern surgió en agosto de 2002, cuando tomó estado público una carta que el sacerdote había enviado a Storni hacía algunos años, relacionada con el trato del ex arzobispo con un seminarista: “Ésta no es una carta, sino una confidencia de amigo. Tuviste un serio desliz que afectó a un grupo en plena formación espiritual y humana. No te juzgo ni te condeno, no me corresponde. Sí te sugiero que reflexiones en Cristo y tomes conciencia de la gravedad de tus actos”, decía la misiva.
El 22 de agosto de 2002, se realizó una reunión en el Arzobispado donde se habría presionado a Guntern para que negara estos dichos.
PROCESAMIENTO FIRME
Mientras tanto, está firme el procesamiento contra Storni por el presunto delito de abuso sexual agravado contra un ex seminarista.
Esta causa todavía no fue elevada a juicio, ya que la Cámara de Apelaciones consideró que debe acumularse con las investigaciones por el supuesto delito de instigación a la coacción, ya que existe conexidad objetiva entre ambos casos.
Si la Sala IV confirma el procesamiento por este último delito, entonces el expediente será elevado a un Juzgado de Sentencia, donde se decidirá si Storni es o no condenado.
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