¿CINCO SECUESTRADORES TENÍAN RELACIÓN CON SEGURIDAD PRIVADA?
Las sospechas de posibles vínculos entre vigiladores de empresas de seguridad privada y secuestradores volvieron a tomar fuerza ayer otra vez: la Policía detuvo a cinco personas que, según se informó, contaban con infraestructura para mantener cautivas a personas. Y entre las cosas que se les secuestraron a los detenidos había un uniforme de una empresa de seguridad.
Los supuestos nexos entre delincuentes y guardias habían sido denunciados por el camarista de San Isidro Fernando Maroto, a principios de mes. “Muchas agencias de seguridad están en manos de policías retirados y en algunos casos derivan información a los secuestradores”, dijo esa vez el juez a Clarín, en una declaración que generó polémica.
El caso que se conoció ayer comenzó cuando la Policía allanó dos casas en el partido de Merlo. Allí detuvieron a tres hermanos y dos mujeres sospechados de integrar un grupo de secuestradores.
En uno de los allanamientos la Policía dijo que encontró una carpeta donde estaban detallados los movimientos de una mujer, un mapa de los caminos que usaba para llegar al country donde vive y todos sus datos personales.
También en una casa había una habitación acondicionada para mantener a una persona secuestrada. Además en los procedimientos se secuestró un pantalón y una camisa que pertenece al uniforme de una empresa de seguridad privada.
Fuentes policiales dijeron a Clarín que ahora están investigando si alguno de los acusados trabaja en la agencia de seguridad privada de donde proviene la ropa y si los datos que tenían los secuestradores fueron entregados por algún vigilador.
Según la Policía, los detenidos ayer son tres hermanos (uno tiene 19 años; otro 30 y otro 26). Con ellos también fueron detenidas la novia de uno de ellos y otra mujer de 34 años.
El grupo está sospechado de haber secuestrado a Susana Beatriz Contreras. La mujer, de 53 años y dueña de una mercería en San Antonio de Padua, fue atrapada el 25 de setiembre en un golpe comando.
Los secuestradores la interceptaron en Merlo cuando tomaba un remís. El caso fue uno de los más violentos de los últimos tiempos porque en medio del operativo, para llevarse a su víctima, el grupo que actuó asesinó al chofer del remís de un balazo.
Como rescate pedían 300.000 pesos. Seis días después la mujer fue liberada por la Policía bonaerense, que la encontró atada y sin custodia de sus captores en una casa de una villa de la localidad de Paso del Rey.
Ayer en la casa de los hermanos (en Merlo), la Policía dijo que encontró un escrito con todos los datos de Carlos Sánchez, el remisero asesinado (que no trabajaba para una agencia, sino por su cuenta) y también el uniforme de seguridad privada.
En la casa había una habitación con las ventanas selladas, un colchón en el piso y un baño improvisado.
El otro allanamiento que la Policía hizo en la zona fue en una casa de la calle Regules, de Merlo. Ahí encontraron la carpeta con un plano detallado para llegar hasta la casa de Contreras (la mujer vive en el country San Diego, que está en Moreno), sus datos personales y una planilla con un supuesto detalle de la participación en el hecho de cada integrante de la banda.
El camarista Maroto había advertido a principios de mes que en Buenos Aires se registraba una gran cantidad de secuestros porque no hay control sobre las agencias de seguridad privada. Y dijo que esto era así porque muchas son controladas por ex policías que venden a los delincuentes información sobre potenciales víctimas.
En junio un fiscal de Lomas de Zamora pidió que dos suboficiales y un oficial de la Bonaerense fueran juzgados por un secuestro ocurrido a mediados de 2002. En el caso se descubrieron las conexiones con una agencia de seguridad privada: la cuenta de tres celulares de esa empresa tenían como domicilio de cobro la Dirección de Narcocriminalidad de Lomas, donde trabajaban los policías implicados.
A fines de 2002 un empleado de seguridad privada fue asesinado de tres balazos. Hoy la Justicia investiga si lo mandó a matar una banda de secuestradores.
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