CINE ARGENTINO BAJO LA NIEVE
Están aquí y comienzan a hacer ruido. La proyección a la mañana de El abrazo partido, de Daniel Burman, terminó con aplausos, que sonaron tan sinceros como el interés con que la prensa se acercó a hablar con los responsables en la conferencia posterior, en la que sobraron elogios. Nada desmedido, pero como viene la competencia…
Por la noche, en el pase oficial, la recepción fue aún más entusiasta y concluyó con una ovación. El director de la Berlinale, Dieter Kosslick, vio el filme sentado al lado de un tenso Burman que, al final de la proyección, subió al escenario junto con el protagonista, Daniel Hendler (el más aplaudido) y el resto de la delegación. El agradecimiento principal de Burman fue para su mujer, Carolina Moya, presente en la sala, “que me enseñó que hay cosas más importantes que hacer películas”, dijo.
A las tres fue la primera pasada de El tren blanco, de Nahuel y Ramiro García y Sheila Pérez Giménez. El documental sobre los cartoneros que toman el tren en José León Suárez acaparó la atención de la sección Forum. Y están los argentinos que participan en el Talent Campus, reservado para un puñado de jóvenes profesionales privilegiados.
Y también Pino Solanas, claro, que hoy recibe un tributo de la Berlinale de manos del canciller alemán, y hará la première de su Memoria del saqueo. Y pasado se hará la presentación internacional del Festival de Mar del Plata, con Jorge Alvarez, vicepresidente del INCAA, y Miguel Pereira, director de la muestra, presentes.
Bajo una leve llovizna de nieve, Solanas, Burman, su actor Daniel Hendler, su productor Diego Dubcovsky y los chicos de El tren blanco se encontraron en la puerta del Berlinale Palast para las fotos de Clarín. Bromearon y se preguntaron cuándo pasaban sus respectivas películas. Unos iban a la fiesta que en un restaurante de comida judía ofreció a la salida de la función de gala de Burman; otros se anotaban para la ceremonia de homenaje a Pino.
El abrazo… transcurre en el Once, prácticamente en una galería comercial (ver recuadro) Es un filme entrador, en base a una complicidad directa, que la mayoría alemana de la sala pareció entender muy bien. Se rieron con algunos apuntes —cuando Daniel Hendler dice a Diego Korol aquello de que “mi abuela cree que en Europa nos quieren matar a todos los judíos”—, y quedó la impresión, corroborada por los comentarios de varios periodistas de que la película gustó.
En cuanto a la competencia por el Oso de Oro, ayer fue día latino. Además del filme de Burman, se vio la española La vida que te espera, del español Manuel Gutiérrez Aragón, con el actor de moda, Luis Tosar, una historia rural que mezcla un asesinato, la lealtad entre un padre y su hija y el amor entre la joven y el hijo de un campesino. Nada muy llamativo, como tampoco la pretendidamente escandalosa Primo amore, del promocionado Matteo Garrone (El embalsamador), so bre un hombre que se obsesiona en que su nueva pareja baje de sus 55 kilos a 40, con las consecuencias imaginables.
Ayer fue un buen día para el cine argentino. El filme de Burman se ganó al público y la crítica. Con lo que hay por aquí, no es para nada poco.
Este contenido no está abierto a comentarios

