CINE ARGENTINO EN ITALIA Y AL AIRE LIBRE
La jornada, en esta ciudad, se presenta como un desierto intransitable. Lleno de gente, autos y autobuses, pero con la misma inclemencia de un territorio africano. Como que no deja de llegar el infernal “aire del Sahara” que ya ha hecho estragos en toda Italia. Entre el mediodía y las cinco de la tarde mejor no asomarse. Aunque en Roma los turistas no pueden darse el lujo, claro, de guardarse tanto tiempo; la solución: meter parte del cuerpo en las fuentes, sea en la de las Cuatro Tortugas o en la mismísima Fontana di Trevi.
De ahí que las noches se han convertido en el desquite. Hace años que la Comuna de Roma organiza eventos multitudinarios en toda la ciudad, pero nunca proliferaron tanto como esta temporada. En la noche del miércoles último, por ejemplo, hubo un aluvión de cosas para ver: tres desfiles de modas, con las más insólitas ambientaciones (una, de Raffaela Curiel, fue en la terminal aérea de Fiumicino, otra, de Gattinoni, en la universitaria La Sapienza, con estilo “Matrix”, y una tercera, televisada, al aire libre). En otro sitio alejado del centro se presentó el meloso saxo de Jan Garbarek, con un cuarteto de primera que -dicen- supo compensar el escaso sentido del swing del tan sonado músico noruego, al que Jarrett y Gismonti alguna vez dieron lustre. Otra variante musical, en otro punto de la Ciudad Eterna: el reggae-pop de Shaggy, arrasando con todo.
Sin embargo, en esa misma noche, tan poblada de eventos, la presencia argentina no pasó inadvertida. Al Art Caffé State de Piazza di Siena llegó el New Tango Quartet, integrado por músicos italianos, a quienes se sumó la actriz Annalisa Picconi con lectura de poemas del Río de la Plata y escenografía del argentino Mauro Barreras. Y en la histórica Isola Tiberina, debajo de los puentes que llevan al Trastevere, se celebró una “Serata Argentina”, con la exhibición, al aire libre, de “Nueve reinas”, el exitoso film de Fabián Bielinsky.
Isla de sueños
Las veladas de cine “all´aperto” en la isla que separa la ciudad del Trastevere son un clásico de las noches veraniegas de Roma. Comenzaron en 1995 y desde entonces se celebran todos los años. La organización depende de una entidad, la Associazione Culturale Amici del Trastevere, empeñada en rescatar el pasado de esa mítica zona de la ciudad. Unas noches atrás se exhibió allí una copia restaurada de “La dolce vita”, con un detalle alucinante: hay una secuencia de agasajo a la star “americana” (Anita Ekberg) en la propia Isola Tiberina; los espectadores veían el film en el mismo escenario natural donde transcurría una de sus escenas.
Esa noche, los agasajados fueron Grecia y la Argentina. A eso de las ocho, unos bailarines griegos danzaron piezas típicas, con delikatessen y vino helénicos en las mesas. Y a las diez de la noche, en una inmensa platea bajo las estrellas, fue el turno de “Nueve reinas”, con la presencia de la agregada cultural de la embajada argentina, Mercedes Parodi. Al presentar el film, el organizador Giorgio Ginori, de la entidad patrocinante, explicó la íntima pasión que une a la gente del Trastevere con la cultura argentina, lazos nacidos en prolongadas permanencias de algunos de sus miembros en Buenos Aires.
El agasajo a culturas del mundo, en esta mítica isla romana, tiene raíces históricas. Ginori explicó a LA NACION que en época del imperio el Trastevere era la zona en la que, del otro lado del río Tíber (il Tevere), se instalaban los extranjeros que llegaban a Roma, antes de integrarse a su civilización. Hoy, la población del Trastevere está constituida por alrededor de 70 comunidades extranjeras, lo que le otorga el carácter del rincón más cosmopolita de la ciudad.
La Argentina, pues, tuvo su destello en las noches de cine de l´Isola Tiberina, pero la proyección de “Nueve reinas” distó de ser sentida como un producto extraño a estas latitudes: Ricardo Darín, Leticia Brédice y Gastón Pauls, doblados al italiano y en la ambientación urbana de Buenos Aires, viviendo situaciones de thriller en tono de comedia con visos de estafa y fracaso, parecían apenas una oportuna actualización de una comedia de Dino Risi.
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