CINE: EL HOMBRE QUE FUE PETER PAN
Quizás porque aquello que se imprimió en celuloide es básicamente inmutable y porque el producto obtenido no aprovecha las reacciones del espectador expresadas en aplausos, el cine obtiene un pequeño milagro de lo impredecible en cada exhibición. Y más aún cuando la obra en cuestión consigue esa difícil química que deriva en emociones y algunas lágrimas gratas e incontenibles.
Ese apogeo del buen gusto es evidente en Descubriendo el País de Nunca Jamás, del director Marc Foster (el mismo de Cambio de vida), en torno a un período en la existencia de James M. Barrie (1860-1937). Periodista satírico, cuentista y novelista, el escocés Barrie permanece en la historia del teatro por varias piezas, todas opacadas por la más popular entre ellas, adaptada a cuanta forma del espectáculo pueda pensarse.
Peter Pan es, aún, un prodigio de imaginación y de lecturas posibles y diversas. El filme se concentra en Barrie hacia 1903, cuando el fracaso de un estreno será olvidado y cicatrizado un año después por el mencionado fenómeno.
Entre aquél y éste transcurre el relato, con el formidable Johnny Depp acentuando, delicadamente, las características excéntricas del personaje, su devoción por los juegos, los procederes infantiles, la innata condición de amable exhibicionista y el casi abandono a que somete a su esposa.
Esto sucede cuando conoce a la viuda Sylvia Llewelyn Davies (Kate Winslet poco menos que ocultando sus contornos sensuales), joven viuda y madre de cuatro hijos.
Aparentemente tan atraído por una como por los otros, Barrie improvisa breves representaciones para el quinteto y de sus encuentros enjuga la materia artística de la que emergerá Peter Pan, en su tiempo una experiencia pionera por la mezcla de fantasía, indios y piratas, el poder de volar y la calidad heroica del chico que no quería crecer.
Esto es lo esencial, junto con una melancólica pero deliciosa resolución, de un guión perfecto de David Magee —increíblemente, es su primer guión— que también incluye a Frohman (Dustin Hoffman), el empresario estadounidense que jugó su fortuna apoyando a Barrie, y Emma Du Maurier (Julie Christie), quien consideraba imprudente la relación de su hija Sylvia con el dramaturgo.
En cualquier caso, Descubriendo el País de Nunca Jamás es una película de muchos aciertos, desde la reconstrucción de la época eduardiana hasta la admirable fotografía de Roberto Schaefer y la claridad con que se devela la clave última.
¿Quién fue realmente Peter Pan? Vaya, a pie, en carricoche o volando. Pero vaya…
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