Ciudad del viento
Algunos vienen porque la estepa sobre la que fue construida Comodoro Rivadavia ofrece un subsuelo sumamente rico. Son los paleontólogos. Otros llegan por el prestigio de la Universidad de la Patagonia que tiene su sede aquí. Son los estudiantes. Otros se acercan porque el mar, la serranía y el viento son una buena propuesta para el descanso. Son los turistas. Otros directamente se acercan porque se dice, y es cierto, que este es uno de los pocos lugares del país en donde hay trabajo. Son la mayoría.
Es curioso, pero Comodoro se fundó como una salida al mar para los productos de Sarmiento, una localidad ubicada en medio del desierto. Hoy Sarmiento no llega a los 7 mil habitantes y Comodoro reúne a casi la mitad de la población de todo Chubut. Hasta hace un par de meses, llegaban solamente a la estación de colectivos, 11 personas por día para establecerse. Los vecinos dicen que conseguir un pintor o un carpintero es como hallar una aguja en un pajar y que los que abrazan oficios han comprometido trabajo hasta el año que viene.
El auge actual de esta ciudad que no volvió a ser la misma desde aquel 13 de diciembre de 1907, cuando salió el primer chorro de petróleo de sus entrañas, está relacionado precisamente al incremento del precio del barril de crudo en los mercados internacionales. Se palpa en su parque automotor o en sus veladas nocturnas, que se estiran hasta altas horas denotando un poder adquisitivo interesante, sin que importe si el día es hábil o de fin de semana. Y estas características, sumadas a otras, convierten a Comodoro en una ciudad única.
En primer lugar, por su ubicación, extendida a lo largo de la costa marítima por 30 kilómetros, sin mucho espacio para ser ancha, porque ahí nomás están las narices del cerro Chenque oponiéndose a su expansión. Luego por el viento que aquí se ensaña más en que ninguna parte de la patagonia y, por último, porque si bien los salarios son más altos que en otras partes, es ella también la ciudad más cara de la República Argentina, que es capaz de cobrar 600 pesos por el alquiler de un cuarto, si para muestra sirve este botón.
Para los litoraleños o los de la provincia del norte es bastante difícil comprender que se pueda ganar una cifra cercana a los 2.500 pesos y que no alcancen. Por eso, muchos llegan con la idea de establecerse seducidos por la cifra, pero acaban gastándola como en cualquier parte, a los solos efectos de mantenerse. Esto es lo que ha motivado hace unos días una huelga de petroleros que tuvo en vilo a la ciudad y que explica sobremanera cómo es vivir en Comodoro, quiénes son los que disfrutan del auge del oro negro y a quiénes les caben las generales de la ley. De eso nos ocuparemos mañana.
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