CIUDADELA NORTE: VIVIR CON MIEDO
“Yo ya no salgo. La gente que llega de trabajar tarde, viene insegura. Todos vivimos con miedo”. La descripción de esta vecina de Ciudadela Norte alcanza a definir la angustiosa situación en la que viven la mayoría de sus habitantes. En los últimos tres meses, los integrantes de una “banda” robaron la pollería, la carnicería, la ferretería, la telefónica, el almacén e intentaron hacer lo propio con varias casas particulares.
Hace dos días, la presa fue el cableado de Roque Sáenz Peña al 5700. El peso y tamaño de los equipos no fue un impedimento para que los vándalos se los llevaran dejando sin luz a los que viven en esa calle y a los de Huergo desde Juan Díaz de Solís hasta Santiago de Chile. “A varias personas que viven en pasillos los dejan sin luz también, es que les roban todos los cables”, aseguró una vecina del lugar.
Miedo es la palabra que se repite en la mayoría de los testimonios relevados. De un tiempo a esta parte, quienes habitan en Ciudadela Norte han modificado su estilo de vida por esta sensación: cierran sus casas, no salen de noche, colocan rejas y toman todo tipo de recaudos.
“Los conocemos todos”
José y Walter son comerciantes de la zona que sufrieron robos en los últimos meses. Tanto ellos como otros vecinos, aseguran saber quiénes son los que llevan adelante este tipo de delitos.
“Es una banda de acá que anda encapuchada. La gente los ha denunciado, fueron a la comisaría, estuvieron detenidos pero no pasó nada”, remarcó la dueña de un almacén. El carnicero asiente con la narración de su vivencia: “Me entraron a las 3.30 de la mañana. Yo tengo datos de quiénes son. Es una banda que anda por acá, son conocidos”. Y todos los demás que sufrieron algo parecido, son conscientes de que conviven con quienes los atacaron.
Bajo llave
Quedarse en casa, poner rejas, andar con cuatro ojos, son las constantes para evitar pasar por un asalto. Con guardia policial contratada, a plena luz del día, Walter no pudo impedir que entraran a su negocio y haya forcejeos, incluso tiros. Desde ese día, “en mi casa tengo todo cerrado todo el día. No hay horario para la inseguridad. En mi negocio, hay personal policial con adicional, pero igual nos robaron 2 veces”.
Ya no disfrutan de su medio, ni de su trabajo. Piden que haya más iluminación en las calles y que la policía patrulle la zona con más frecuencia. No saben cuál sería la solución definitiva, sólo quieren dejar de vivir con miedo.
En palabras
“Todos vivimos con miedo, todo el barrio. Miedo de hacer la denuncia, de hablar, de que te roben. Si decimos algo te amenazan y dicen que te van a tirotear la casa. No es nada lindo vivir así. Uno no sabe en qué momento puede aparecer alguien encapuchado, te apuntan o te tiran por una bicicleta, por una zapatilla, por 2 ó 5 pesos”. Cristina, una vecina.
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