CLAUSURAN LA RULETA QUE FUNCIONABA EN EL CLUB DEL ORDEN Y CONDENAN AL RESPONSABLE
Las dos salas de juego con ruleta que funcionaban en marzo pasado en la ciudad de Santa Fe debían estar cerradas porque la normativa vigente en la provincia prohíbe su actividad. Tal cosa se desprende de un fallo del juez de Faltas de esa ciudad, Héctor Valli, con el que condenó al concesionario de las máquinas a una pena de diez días de arresto de ejecución condicional. En la misma resolución, además, el juez ordenó el cese inmediato de las apuestas y el retiro de las máquinas del Club del Orden, único de los dos emprendimientos donde se constató judicialmente la existencia de máquinas.
Lo que torna ilegal el funcionamiento de los minicasinos es un decreto del Poder Ejecutivo de la provincia que tiene vigencia hace casi once años. Esa norma es de naturaleza superior a un recurso de amparo concedido por el juez de Sentencia Nº 4, Mauricio Frois, con el cual las casas de juego justificaron su actividad.
En la ocasión de que La Capital diera cuenta del funcionamiento de ambas ruletas el propio juez Valli, que ahora condena al dueño de las máquinas, había justificado en la vigencia del amparo su no intervención para hacer cesar la afluencia diaria de apostadores a los salones del Club del Orden, ubicado a cuatro cuadras de la Casa Gris, y a la Sociedad Italiana, situada a 200 metros de la terminal de ómnibus santafesina.
El mismo argumento invocó ante este diario el ministro de Gobierno, Roberto Rosúa, para explicar por qué la administración que integra no intervenía pese a conocer “por rumores” su localización y actividad. Aunque ahora Valli acepta que es un decreto del mismo Poder Ejecutivo de Santa Fe el que prohíbe la apertura de esos locales. A tal punto que, por su vigencia, debió dictar sentencia contra el dueño de las ruletas y las máquinas de video póker.
Al divulgarse el tema, en una nota publicada por este diario el 5 de marzo pasado, la Corte Suprema de la provincia requirió que se investigara al juez de Sentencia Frois, que había concedido el amparo para que funcionaran las ruletas. Pero los integrantes del máximo tribunal no dijeron por entonces que desde noviembre de 1994 existía un decreto que prohibía las casas de juego. En el marco de la polémica el juez Frois declaró que la Fiscalía de Estado -que depende del Poder Ejecutivo- no planteó ninguna apelación cuando él dictó esa medida cautelar. “No me pueden atribuir la negligencia de la Fiscalía de Estado”, se quejó al estallar la controversia. “Funciona con un amparo del Poder Judicial desde 1998”, declaraba Rosúa.
FICHA TRAS FICHA
El fallo de Valli se refleja en una nota del periodista Maximiliano Ahumada, en la revista santafesina Entre Líneas. Fue emitido el 6 de julio pasado, antes del inicio de la feria judicial. La resolución condena a la pena de diez días de arresto en suspenso “al propietario de las máquinas utilizadas en el Club del Orden, Víctor Hugo Ramón Domingo Asteggiano, por negocio no autorizado o prohibido”, lo que está tipificado en el artículo 61 del Código de Faltas. El fallo fue apelado.
Valli dispone además el cese inmediato y retiro de las máquinas del Club del Orden, ubicado en San Martín 1936, por 30 días. Pero agrega que cumplido ese plazo no podrán ser habilitadas ni en ese inmueble ni en ningún otro sitio donde su juzgado tiene jurisdicción.
La norma que invoca Valli para desconocer el amparo del juez Frois y desmantelar el minicasino es el decreto del Poder Ejecutivo de la provincia fechado el 28 de noviembre de 1995, que prohíbe “la habilitación de salas en las que funcionen máquinas de videojuegos tales como las de póker”. Según la propia Corte Suprema esa prohibición rige en cuanto la instalación de esas máquinas “presupone o facilita la captación de apuestas con motivo y en ocasión del juego”.
Un periodista de La Capital comprobó el 2 de marzo pasado el despliegue de apuestas en dos habitaciones del primer piso del Club del Orden, institución emblemática de las clases más acomodadas de la capital provincial. Allí funcionaban diez máquinas para jugar al póker y una ruleta electrónica con ocho comandos. Participaban en ella jugadores que adquirían fichas de 20 centavos por un mínimo inicial de diez pesos. La actividad se desplegaba todos los días entre las 14 y las 3 de la mañana. El cúmulo de apuestas fuertes se producía por la noche.
La otra casa de juego, con ruleta de doce comandos y video póker de funcionamiento comprobado por este diario, estaba en el Círculo Italiano de Hipólito Yrigoyen 2451. La pesquisa del juez Valli no constató, al realizar una medida en el lugar 40 días después de la publicación, la existencia de esas máquinas.
La actividad de ambos locales no era ningún secreto en la ciudad de Santa Fe. Este diario tampoco enfatizaba sobre la magnitud de las apuestas ni abría juicios sobre la inclinación o hábito al juego por dinero. Sí remarcaba que era llamativo cómo locales que recibían apuestas generando una actividad económica sin control del fisco, lo que es ilegal en la provincia, funcionaban al margen de la intervención de la Justicia, el gobierno o la policía. Al divulgarse la información sobre los minicasinos el juez Valli dijo que “habría que probar que las apuestas se realizan, porque lo que prohíbe el Código de Faltas no es la habilitación de las máquinas sino la apuesta de dinero”. Y encuadró a la publicación como algo que perseguía propósitos de rivalidad regional. “Que vengan de otras ciudades a juzgarnos a los santafesinos, que tenemos nuestros defectos, ya lo vamos a ver. Pero que no se hagan los moralistas: si yo bajo en la terminal (de ómnibus de Rosario) cuadra por cuadra hay un cabaret y lugares de juego”, dijo.
Este contenido no está abierto a comentarios

