CLIMA ELECTORAL ENRARECIDO EN SANTA FE
Las elecciones del próximo domingo en Santa Fe cumplen todos los requisitos para batir un récord tras otro: se anotaron 44.000 candidatos; las boletas “supersábana”, de siete cuerpos, miden 66 centímetros de ancho; habrá dos sistemas diferentes de escrutinio, y ya renunciaron más de 5200 de los presidentes de mesas designados.
Esas derivaciones de la aplicación de la ley de lemas tiñeron el escenario político local con sospechas de fraude difundidas por el socialismo, que concluye la campaña con expectativas de terminar con 20 años de gobiernos justicialistas.
Casi no hablan de otra cosa los candidatos en estas horas, mientras las encuestas no alcanzan a vaticinar un resultado. Tanto que forzaron la intervención de la Justicia y la llegada -prevista para mañana- de dos veedores de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
El juez Diego de la Torre requirió que el socialista Hermes Binner, que intenta saltar de la intendencia de Rosario a la gobernación, presente pruebas para fundamentar sus denuncias.
Ayer, en un escrito de tres carillas, el candidato alegó que las sospechas se sustentan en el uso de un doble sistema de escrutinio (uno para cargos nacionales y otro para los provinciales) y en el papel que se otorgó a la policía en la transmisión de datos provisionales tras el cierre de las mesas.
“Ahora lo único que falta es que me acusen del crimen de María Soledad”, se le escuchó decir ayer, fastidiado, al gobernador Carlos Reutemann, durante un acto en un barrio del sur rosarino.
La ironía apuntaba a Binner, que advirtió sobre un posible escándalo electoral similar al que ocurrió en Catamarca hace seis meses, cuando se suspendieron los comicios.
Reutemann se cansó de decir que son jugadas políticas de sus rivales. “No hay ninguna manera de que haya fraude”, enfatizó.
De igual modo se pronunciaron los candidatos peronistas. Jorge Obeid, que cuenta con el apoyo del presidente Néstor Kirchner, desestimó ayer cualquier sospecha: “Está todo dado para que sean elecciones transparentes”, dijo.
Obeid desafió la estrategia de Reutemann y aparece en las encuestas como el mejor posicionado entre los justicialistas. El gobernador promueve como candidato a su amigo Alberto Hammerly, a quien espera ayudar a crecer en las últimas horas de campaña. Héctor Cavallero es el tercer postulante del lema PJ.
El propio Reutemann conforma otra de las paradojas de estas elecciones.
Pese a que está en riesgo la continuidad del peronismo en el poder y a que su delfín se ubica tercero en las encuestas, el gobernador se mantiene como el político con mejor imagen en Santa Fe y se espera que arrase como candidato a senador.
Binner lo sigue en los sondeos de imagen positiva. El líder socialista quiere ser el primer hombre de su partido en gobernar una provincia y se encarga de resaltar los guiños que recibió desde la Casa Rosada.
Las sospechas
Lo impredecible del resultado del domingo magnifica las sospechas de un escrutinio irregular.
Binner sostuvo ante la Justicia que le causa preocupación la función que se otorgó a la policía en el escrutinio.
En los pueblos con menos de 35 mesas, que concentran el 26% del electorado (según datos del gobierno local), la policía se encargará de trasladar las actas del escrutinio hasta la comisaría y allí un oficial sumará los datos de los resultados para cargos provinciales y enviará un fax al centro de cómputos.
“Son tareas que exceden la actuación (de las fuerzas de seguridad) como custodios del acto eleccionario”, se quejó Binner.
Reutemann le respondió: “No van a contar los votos y si los candidatos tienen fiscales en las mesas podrán controlar todo”, dijo.
El ministro de Gobierno, Carlos Carranza, prometió ayer que la fiscalización podrá continuar en las comisarías, en un intento por callar las críticas.
Otra queja de la oposición se sostiene en que habrá dos escrutinios y dos centros de cómputos. Los resultados de los candidatos a senadores y a diputados los procesará la empresa española Indra, contratada por el gobierno nacional, mientras que los restantes datos quedarán a cargo de las autoridades locales.
Respuestas
“No se puede hacer otra cosa. Primero se quejaban de que íbamos a convocar muchas elecciones distintas y a generar gastos. Ahora cuestionan que hagamos dos escrutinios”, agregó Reutemann.
El ministro Carranza terminó de acondicionar el centro de cómputos provincial, adonde llevará mañana a los enviados de la OEA, requeridos por el socialismo.
Para agregar complicaciones al panorama, se espera un alto índice de corte de boletas y al gobierno le cuesta garantizar la presencia de autoridades de mesa.
El secretario electoral, Guillermo Bravo, calificó ayer como “preocupante” la deserción. “Hasta ahora 5231 personas designadas no fueron ubicadas o notificaron que no podrán cumplir con la tarea. Es más del 30 por ciento del total”, indicó el funcionario.
Entre tantas cifras llamativas, la dirigencia santafecina ruega que estas elecciones dejen intacta una marca histórica de la política local: aquel escrutinio de 1995 cuyo resultado tardó 38 días en conocerse.
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