CLONACIÓN TERAPÉUTICA: LA EXPLICA UN CIENTÍFICO
El laboratorio donde el equipo de investigadores liderado por los doctores Woo Suk Hwang y Shin Yong Moon creó embriones humanos a través de la clonación pertenece a la Universidad Nacional de Seúl, una institución cuyo alto nivel académico la coloca entre las más prestigiosas del mundo. Un exigente examen de ingreso sólo les abre las puertas a las mentes brillantes.
Una de estas mentes brillantes es el doctor Byeong Chun Lee, profesor adjunto y asistente del doctor Hwang, quien actualmente se encuentra en Estados Unidos. Hwang parece haberle contagiado a su discípulo su pasión por la investigación. Al menos eso trasunta su mirada jovial y el entusiasmo que despliega para desplazarse por su oficina en busca de más información que ayude a entender el reciente hallazgo que sacudió al mundo científico y que él contribuyó a lograr.
Vestido con un traje celeste que lo hace parecer más un enfermero que un clásico investigador de guardapolvo blanco, el doctor Lee recibió a Clarín en su oficina del Departamento de Biotecnología y Teriogenología, en el edificio 85 de la Universidad Nacional de Seúl.
—¿Cuánto hace que su equipo trabaja en esta investigación?
—Desde febrero del año pasado. Trabajamos juntamente con la Universidad Hanyang y el Hospital Miz-Medi. Pero estamos investigando desde hace tiempo. Por ejemplo, en nuestro laboratorio venimos haciendo transferencia nuclear desde hace 15 años en cerdos y vacas. El doctor Hwang clonó el primer ternero, y creó el primer cerdo transgénico en Corea, de modo que tenemos suficiente experiencia técnica en el campo de la transferencia nuclear, de la técnica de la clonación. El hospital Miz-Medi, por su parte, cuenta con muy buenas técnicas para el establecimiento de células madre a partir de un embrión in vitro. Lo que hicimos fue combinar ambas técnicas.
—¿En qué consistió exactamente el procedimiento científico?
—En tres partes: la obtención de oocitos, la transferencia nuclear de células somáticas y el establecimiento de células madre embrionarias humanas.
—¿Podría explicar que son los oocitos y las células somáticas?
—En términos simples, el oocito es un óvulo humano extraído de un ovario. Y las células somáticas son las células normales del organismo. En primer lugar removimos los materiales genéticos de los oocitos humanos e inyectamos células somáticas en los oocitos vacíos. Luego se fusionaron estas dos células mediante una descarga eléctrica. Finalmente, después de cultivar los embriones clonados, aislamos la célula madre del embrión clonado.
—¿Cuántos investigadores participaron?
—Quince publicaron la investigación. Pero participaron muchos otros profesores y estudiantes. Aquí, en el laboratorio, trabajan treinta personas. Entre ellas, tres estudiantes extranjeros que están haciendo su doctorado: dos de Bangladesh y uno de Indonesia. El doctor Hwang pertenece a la Facultad de Veterinaria de esta Universidad, y el doctor Moon, a la de Medicina, pero también dirige el Centro de Investigación sobre Células Madre de Corea del Sur. Entre los autores hay un argentino, el doctor José Cibelli, pero él no participó en la clonación. Verificó los resultados de nuestra investigación desde la Universidad de Michigan.
—Tengo entendido que también sumaron a 16 pacientes.
—Así es. Dieciséis mujeres de Corea del Sur. Sólo podemos decirle que son mujeres sanas y que lo hicieron voluntariamente.
—¿Cuál era el objetivo de la investigación?
—Nuestro único objetivo era producir embriones humanos y células madre a través de la clonación, y encontrar una manera de tratar enfermedades incurables que no fuera mediante métodos de medicina general y cirugía. Nunca intentamos llevar a cabo una clonación reproductiva. Estamos en contra de la clonación reproductiva. Lo importante es que realizamos la investigación en diferentes etapas y en un sentido único. La obtención de los oocitos se hizo en la Universidad Hanyang. De allí trajimos los oocitos, y aquí hicimos la transferencia nuclear y el cultivo. Nunca devolvimos las muestras. Además, ésta es una facultad de Veterinaria. No tenemos pacientes aquí lo que es una manera sistemática importante de impedir cualquier clonación secreta para producir bebés. Todos los que participamos estamos muy interesados en las enfermedades incurables. Por ejemplo, una lesión irrecuperable en la columna vertebral. Si pudiéramos obtener una célula nueva de una célula madre, creo que podríamos reparar esta lesión. Lo mismo con la diabetes o el Parkinson.
—¿Hay alguna barrera entre este logro científico y la terapia?
—Aun no intentamos ninguna forma de terapia. Todavía debemos hacer muchas verificaciones antes de seguir adelante. Hasta el momento no hicimos ninguna diferenciación de las células, entre células del hígado, del páncreas o del riñón. Estamos haciendo algunos ensayos, pero no puedo hablar sobre el tema hasta que vuelva el doctor Hwang.
—¿Existen regulaciones en Corea para este tipo de investigación?
—Sí. En diciembre del año pasado se sancionó una legislación nacional. Pero también tuvimos en cuenta la regulación por la que se rige el Centro de Investigación sobre Células Madre de Corea del Sur, que dirige el doctor Moon, y la de otros países, como Inglaterra. El doctor Moon se encargó de regular nuestra investigación. Verificó todos los pasos y los procedimientos. Tenemos experiencia en clonación de cerdos y de vacas. Pero descubrimos muchas anormalidades: defectos cardíacos, hígados demasiado grandes, hidroencefalia. La clonación reproductiva es un gran problema. Estamos en contra. Nunca la intentamos. Muchas veces clonamos animales y murieron a los dos o tres días. No pudimos encontrar la causa. Aún no lo sabemos. Por eso estamos absolutamente en contra de la clonación reproductiva.
—¿Hay un debate fuerte en Corea sobre la clonación humana?
—Sí y, probablemente, cuando regrese el doctor Hwang, se intensifique el debate.
—¿Que repercusión tuvo la investigación en Corea? ¿Recibió llamados de colegas o de algún grupo religioso que se opusiera?
—Esta mañana leí los cinco principales diarios del país y no encontré ninguna crítica. Publicaron artículos. Les preocupa la clonación humana, pero no publicaron ninguna crítica. Ayer una ONG habló sobre nuestro descubrimiento y manifestó su preocupación sobre la clonación humana, advirtiendo que era necesario implementar una regulación estricta en esta materia. Pero no vinieron a manifestar en frente de la Universidad con pancartas ni tiraron piedras contra la ventana de mi laboratorio. También recibí llamadas de colegas felicitándome y de amigos que me preguntaban cuándo iba a poder darles células para algún pariente enfermo. Me preguntaban cuándo íbamos a poder iniciar este procedimiento terapéutico.
—¿Y cuál fue su respuesta?
—No lo sé. No puedo poner una fecha, porque el gobierno primero tiene que implementar una regulación sobre el uso terapéutico de la clonación humana. Seguramente cuando el doctor Hwang regrese a Corea le solicite al gobierno autorización.
—¿Cuántas horas por día trabaja?
—Muchas. Llego al laboratorio aproximadamente a las 5.30 de la mañana. Tenemos la primera reunión a las 6.30. Y nunca sé cuándo me voy. Normalmente, alrededor de las 9 de la noche. Y eso de lunes a domingo. Pero el doctor Hwang trabaja mucho más. Creo que de noche ni duerme. Se levanta a las 4 de la mañana y viene para aquí.
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