CLUB DEL TRUEQUE: TIERRA DE NADIE
Dicen que la penuria agudiza el ingenio. El avance de la pobreza y las situaciones de indigencia, crearon las condiciones necesarias para que hace 9 años surgieran en nuestro país los clubes de trueque.
Esta modalidad, si bien constituye una de las actividades de intercambio más antiguas en la historia de la humanidad, apareció como un mecanismo novedoso de reingeniería social cuando la soga le llegaba al cuello a gran parte de los argentinos.
En 1995 tres vecinos de Bernal -provincia de Buenos Aires- lo impulsaron. Carlos De Sanzo, psicólogo de 50 años; Horacio Covas, químico de 48 y Rubén Ravera de 40, utilizaban el garaje del primero para dejar sus productos por los que recibían a cambio una tarjetita impresa en computadora que registraba lo entregado y que luego intercambiaban para adquirir algo de lo que los demás habían llevado.
Desde la casa de un particular se pasó a un número cercano a 6.000 nodos que se proliferaron por todo el país. La actividad ascendió hasta la crisis de la falsificación, en 2001, cuando aparecieron créditos “truchos”.
EN LA CIUDAD
En Santa Fe sólo siguen funcionando dos clubes: uno en el de parque Garay y el otro en una plazoleta ubicada en calle Espora entre Alberdi y Mitre, según los datos relevados por la Municipalidad.
Cuestiones como la calidad de los alimentos que se ofrecen (si son inocuos y aptos para el consumo), la transacción sin intermediación monetaria y la venta de medicamentos están en el centro de la discusión.
A raíz de la denuncia realizada por El Litoral, surgieron algunos intentos por normalizar esta actividad desordenada (ver recuadro).
Desde la Municipalidad, el subsecretario de control Julio Basavilvaso, sostuvo que “el trueque no está reglamentado. Yo lo que estoy haciendo es intimar a los puesteros para que regulen su situación como feriantes”.
Esta postura se asumió debido a que “no estamos ante un trueque, porque el trueque es una forma de comercialización básica y primaria donde la comunidad comparte y cambia lo que tiene por lo que no tiene”, en cambio “hoy venden, por eso lo consideramos como una feria”.
Si el Club del Trueque se encuadrase como una Feria Franca, la Municipalidad podría “regular el espacio, fomentar la inscripción y registro de los feriantes -que tendrían la obligación de mantener la limpieza-, y manejar la autorización”. Además del día, horario y lugar de funcionamiento, “nosotros podríamos sacarlos del espacio público y trasladarlo a un lugar más adecuado” aseveró el funcionario.
Basavilvaso concluyó que “ésta es la única norma que tenemos como para ordenar mínimamente el tema”, aunque aceptó que para lograrlo también “hace falta la colaboración de otros organismos competentes: bromatología -alimentos-, Ministerio de Salud -medicamentos-, e incluso la Justicia por venta de elementos ilegales”.
Claves del proceso
Club del Trueque es un lugar donde un grupo de personas intercambian bienes y servicios.
El prosumidor es el socio formal del club, que produce y consume dentro del mismo.
El crédito es la moneda social circulante dentro del club, lo reciben quienes garanticen un desempeño regular (socios), dentro de la red.
La Red Global del Trueque es una suerte de gobierno de trueques, que trabaja con nodos de municipios y provincias de todo el país en cuestiones organizativas y administrativas.
En 2001, cuando se desvió el objetivo, sólo quedaron 1.000 clubes en Argentina (antes eran 6.000).
Una cuenta pendiente
La actividad es más que válida. El problema es la falta de un marco que la regule. Los hechos que se hicieron públicos semanas atrás por este medio, desencadenaron una serie de intentos en este aspecto.
Los concejales Leonardo Simoniello, Jorge Henn y Eduardo Carreras (UCR- Encuentro) presentaron un proyecto para crear un Registro de Nodos de Trueque. Si bien la norma había sido impulsada hace dos años, ahora intenta buscar su definitiva aprobación.
El proyecto prevé la creación de un Registro de Nodos de Trueque que posibilitaría que “todos los clubes deban inscribirse obligatoriamente -estando exentos del pago de tasa y/o Registro- ya que este paso se estipula como un requisito indispensable para su habilitación”, además de una serie de indicaciones en cuanto a su funcionamiento -qué, cómo y dónde se puede trocar-.
Por otro lado, Julio Schneider y Darío Boscarol (UCR) tratan, mediante un proyecto, que el municipio destine instalaciones aptas para trasladar el Club del Trueque que funciona en el Parque Juan de Garay. .
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