COCAÍNA COMO PLATO DEL DÍA
Un procedimiento para ubicar mercadería robada en una parrilla de barrio Belgrano derivó en el secuestro de 288 gramos de cocaína, armas de fuego, electrodomésticos y celulares. El operativo, en el que dos personas fueron detenidas, fue realizado anteanoche por personal de la Brigada de Investigaciones en avenida Pellegrini y Garzón, donde desde hace un año y medio funcionaba un negocio gastronómico, presuntamente como pantalla de otro de venta de cocaína.
El local fue vigilado durante una semana por la policía, que notó un movimiento inusitado. “Personas que entraban y salían, muchas de ellas con antecedentes penales y generalmente de noche”, reveló el comisario mayor Alejandro Franganillo, a cargo de la Agrupación de Unidades Especiales (AUE) de la UR II, de la cual depende Investigaciones. Fue notificado de esta circunstancia el juez correccional Edgardo Bistoletti, quien investiga la sustracción de un revólver ocurrida hace pocos días. El magistrado libró una orden de allanamiento que se materializó anteanoche a las 21.20, cuando doce agentes de civil de la Brigada de Investigaciones cayeron de sorpresa en el comercio.
Uno de los detenidos advirtió el arribo de la policía y trató de avisar pero rápidamente fue reducido. Se trata del encargado de la parrilla –Juan Carlos Robledo, de 38 años–, que marchó preso junto con el dueño, Roberto Usín, de 63 años, informó la policía. Ambos tienen antecedentes, aunque por distintos ilícitos (el primero por robos y el segundo por infracción a la ley de estupefacientes, según fuentes de la investigación). Quedaron imputados en el Juzgado Federal Nº 4 y en el de Instrucción Nº 11 de los Tribunales provinciales, por tenencia ilegal de armas de guerra y sustracción de objetos de dudosa procedencia. Mañana serán indagados y podrán hacer su descargo, ya que ayer se abstuvieron a la hora del interrogatorio sumario. El revólver que se buscaba en la causa del juez Bistoletti no fue hallado.
LA REQUISA
El procedimiento causó sorpresa entre los comensales de la parrilla, muy concurrida la noche del viernes. Un matrimonio que había ido a comprar comida a la rotisería terminó como testigo de la requisa, en la que no sólo aparecieron armas, electrodomésticos y teléfonos celulares sino también cocaína fraccionada y dinero en efectivo.
Según la UR II, detrás del mostrador de la rotisería había una escopeta Centauro calibre 16 y dos pistolas automáticas 7.65 sin numeración, con cargador y municiones (una marca Martian y otra Hramco). Además, una caja con 50 cartuchos calibre 32 marca FB, otra caja con la inscripción Orbea conteniendo once cartuchos calibre 16, diez de 32 y ocho de 22. Debajo del mostrador apareció una notebook, junto a una video Panasonic y una cámara filmadora con accesorios, marca Canovision 8.
En una estantería la policía halló 27 envoltorios plásticos transparentes con cocaína. Eso motivó que interviniera la Brigada de Drogas Peligrosas, munida de elementos de peso y medición y reactivos para determinar la cantidad y calidad de las sustancias incautadas. En otra estantería, y dentro de una pava de gran tamaño de aluminio, se encontraron cuatro envoltorios con cocaína compactada. Además, un estéreo Philco y un equipo de música Aiwa.
En el sector de parrilla la policía incautó una bolsa de nylon con 85 envoltorios y una riñonera con once de los llamados ravioles. En el depósito, ubicado al fondo del comercio, fue hallada una bolsa con otros 101 ravioles y 1.479 pesos, discriminados en billetes de distintos valores. Las cosas no terminaron allí, ya que el dueño del negocio fue requisado. Le descubrieron una billetera con mil pesos, 20 dólares y cinco cheques de distintas cuentas y bancos, además de un celular. A Robledo le secuestraron dos teléfonos móviles. Por otra parte, seis empleados fueron demorados pero enseguida recuperaron la libertad.
Peritos de Drogas Peligrosas establecieron que el peso total de la cocaína ascendía a 288 gramos. El procedimiento recién terminó a las dos de la madrugada.
La conclusión del comisario Franganillo es que en el local de Pellegrini y Garzón, con la parrilla “como pantalla”, se vendía droga y a veces se recibía como pago armas y mercaderías robadas. La hipótesis inicial era que en el negocio se reducían elementos malhabidos, pero la policía terminó topándose “con un distribuidor de importancia, ya que secuestramos 112 papelitos”, agregó el titular de AUE.
Mientras los investigadores chequean si los electrodomésticos fueron sustraídos, la Justicia federal revisará las llamadas recibidas y formuladas desde los tres teléfonos celulares.
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