COCECHA RECORD EN SANTA FE
La inundación no impidió cosecha récord, pese a las pérdidas, en Santa Fe.
Los rindes fueron muy altos: 31 quintales por hectárea en la soja y 67 en el maíz. Se recolectaron 15 millones de toneladas de granos y se recibieron 1.226 millones de pesos menos en campos del Centro Norte.
Según un informe emanado de la Secretaría de Agricultura y Ganadería del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio (MAGIC), los cultivos, la producción lechera, la ganadería de carne y la horticultura fueron los sectores más perjudicados.
Pese a dicha situación, se supo que se recolectaron 15 millones de toneladas de grados como consecuencia de efectos positivos provocados por las lluvias de otoño.
Consecuentemente, las mejoras llevaron a que la provincia de Santa Fe se coloque frente a una nueva cosecha récord.
Las pérdidas de cultivos alcanzaron unas 250.000 hectáreas de las 5.000.000 sembradas, en tanto que en las restantes los rindes fueron muy altos, tal como se expresa anteriormente.
Se destaca en el informe que el estado de los forrajes implantados y naturales es deficitario en el balance general, y en la actualidad se detuvo el crecimiento debido a las intensas heladas de la semana.
También hubo pérdida de pasturas por inundación y napas altas, por lo que hubo que reemplazar muchas alfalfas por siembras nuevas.
En otro orden, la ganadería sigue siendo un buen negocio para el productor, y no comprime tanto a los exportadores.
En la actividad lechera, mientras tanto, se mantienen los acuerdos firmados en el consenso de la Mesa Interprovincial de Lechería, y en ese escenario las empresas lácteas elevaron sus precios al comercio en los productos de alto valor, manteniendo con subas menores a la leche.
Un dato alentador indica que en el sector lechero y en el ámbito provincial la producción cayó en un 30 por ciento en mayo y comenzó a recuperarse en junio y julio en forma constante.
En la actualidad el promedio está entre un 5 y 10 por ciento por debajo, estimando alcanzar su auge a partir de setiembre, cuando entren en producción los forrajes sembrados tras la inundación.
Este contenido no está abierto a comentarios

