COCO: “ESTE EQUIPO JUEGA COMO YO QUIERO QUE JUEGUE”
Parece hosco Alfio Basile, el Coco. Por la cara seria, por el vozarrón. Por algunos arrebatos con los periodistas molestos. Pero es un sentimental, un tipo sensible, capaz de emocionarse por un gesto simple. Como cuando la gente de Colón lo ovaciona al llegar al banco, y les agradece con un tímido ademán. Pero otra cosa es cuando está con los jugadores cerca por cuestiones de la pelota. No se jode con él. Es sobrio y austero. Cordial. Pero sin sanata. Se comunica con frases netas. Porque sabe lo que quiere del fútbol. Y sabe cómo pedirlo. El equipo se formó de apuro, es cierto. Y no le fue bien con los resultados en las primeras fechas. Entonces, se enojó Basile. Con los jugadores. Porque le pareció que no se cumplía con el compromiso de meter a fondo para estar arriba en la tabla. Y con los dirigentes. Porque si Colón quiere sentirse grande —y lo parece— no puede viajar en micro para los partidos fuera de Santa Fe. Se iba en serio. Pero la reacción de los futbolistas, especialmente los que había pedido él, le hizo cambiar de idea. Y esa reacción después se reflejó en la cancha contra San Lorenzo. Ahora son tres las victorias consecutivas. Y la última, ante Boca, provocó un estruendo en Santa Fe. Colón se metió en la pelea. Y en un campeonato tan irregular se puede esperar cualquier sorpresa. ¿Verdad Coco?
“Estoy contento, entusiasmado con el equipo. Porque juega como yo quiero. Y ojo que también lo hacía cuando los resultados no se daban… Pero perdimos muchos puntos de entrada, algunos injustamente. La parada es difícil. Pero no imposible. La ilusión es meternos bien arriba. El equipo tomó forma y con un par de refuerzos va a estar a punto para el próximo torneo”, enfatiza Basile.
—¿Qué les decís para imponerle tu estilo? ¿Cómo los encarás?
—Primero que hay que jugar sin temores en todos lados. Que yo no vine aquí para ganarme el sueldo y terminar en la mitad de la tabla. Yo lo había visto a Colón y me pareció que era timorato cuando jugaba de visitante. Les dije que nosotros debíamos jugar con riesgos; si ganamos, mejor, y si perdemos yo soy el responsable. Y para que se jugara como me gusta, traje a los muchachos que podían darle forma al estilo. Pelota bien jugada, por abajo. Si andamos mal prefiero que se lo acuse al equipo de hacer fulbito y no de tirar pelotazos.
—Pero un equipo no se forma de la noche a la mañana…
—Claro. Y por eso tuvimos problemas al principio. Hubo jugadores como Grisales o Garcé que firmaron dos días antes del cierre del libro de pases. Y Estévez llegó después. Algunos no hicieron pretemporada. Eso se siente, hay que regular los entrenamientos. No pude traer todo lo que yo quería. Pero estoy conforme. El otro secreto es encontrar un equipo y dejarlo. Cuando empatamos contra Almagro (fijate vos, ahora le ganó a River) y parecía que todo estaba mal y hasta pensé en irme, dejé el mismo equipo para enfrentar a San Lo renzo. Así los jugadores toman confianza.
—¿Alguno te sorprendió, especialmente?
—Sí, Romagnoli. Yo no lo tenía muy visto, es verdad. Y todo el mundo sabe que estaba buscando un volante central. Pero lo empecé a conocer y le dije algunas cositas. Ahora es el más regular del equipo. Cumple siempre con el rol de quitar y darle rápido la pelota a los que pueden crear. Además los otros volantes que tengo, Grisales y Moreno y Fabianesi, se van para arriba. Y él se la banca sólo. Es el cinco que yo quiero. Se entrena como una bestia, es tácticamente vivo y de bajo perfil.
—El Cata Díaz, a veces, arriesga demasiado…
—A mí me gusta que arriesgue pero él sabe que cuando la situación está difícil tiene que sacar rápido sin fijarse en el destino…
—A Grisales ya lo elogiaste mucho. ¿Y los otros?
—Tengo un equipo solidario y justo. Estévez desequilibra, está muy bien y además se recupera rápido, es como Caniggia, en ese sentido. Garcé se afirma cada día mejor. Y además afuera hay algunos muchachos que están buscando su puesta a punto. Me gusta Capurro. Tiene mucha habilidad aunque le falta quite. Y Blanco es una buena reserva. Delante de él están Estévez, Gandín y Fuertes…
—Te dio el triunfo ante Boca…
—Cuando iba a entrar le dije: ahora la vas a meter y los salvás a todos. Y cumplió. Tenía una alegría bárbara el pibe…
Colón está concentrado en el hotel Posta del Sol de Paraná, un lugar verde, austero y tranquilo. Allí permanecerá toda la semana. Basile dice que ya se está acostumbrando al exilio de Santa Fe (y eso que casi todas las semanas está uno o dos días con su familia y con sus amigos), con la inseparable compañía del Panadero Díaz y el profesor Carlos Dibos, sus contenedores. Se asombra por el cariño y el respeto que le expresa la gente. Y por la respuesta de los dirigentes. “Vamos a todos lados en avión…”
—Ahora viene Gimnasia, en La Plata, y el sábado, Independiente en Santa Fe. Semana clave ¿no?
—Claro, porque ya empezó la segunda parte del torneo y porque en estos dos partidos se definirá si vamos a pelear arriba o si nos quedamos atrás. En la fecha siguiente jugamos con Vélez, allá. Yo no digo nada. No me gusta hacer pronósticos exagerados. Pero soy optimista por naturaleza. Este equipo juega como yo quiero que juegue. Con un poquito más de gol…
Guiñó un ojo y salió una extraña risa de su vozarrón.
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