COIMAS: EL EX CHOFER DE DE SANTIBAÑES FUE ACUSADO POR FALSO TESTIMONIO
Después de cuatro horas tratando de atajar preguntas, el ex chofer personal de Fernando de Santibañes pensó que su debut como testigo había terminado. Pero en vez de dejarlo ir, lo sometieron al primer careo de la reactivada causa por el pago de coimas en el Senado. No le fue bien: los fiscales del caso hallaron en sus dichos demasiadas contradicciones y lo denunciaron por falso testimonio.
Luis Ruidía se convirtió así en el primer testigo que deberá afrontar una causa penal por mentir en este expediente. Primero aseguró que no tenía ninguna relación personal con el jefe de Inteligencia del gobierno de Fernando de la Rúa; más tarde admitió que hoy usa un auto que pertenece a una empresa de Santibañes y que éste le paga 1.500 pesos mensuales. También negó conocer el piso de la SIDE donde trabajaba su jefe, pero luego pudo dibujar un plano del lugar.
El careo —sorpresivo— fue con el arrepentido del caso, Mario Pontaquarto. Lo llamaron de urgencia y a las 2 de la tarde apareció en los tribunales de Retiro. El ex empleado legislativo señaló a Ruidía —después de reconocerlo en una foto— como el hombre que, el 18 de abril de 2000, lo acompañó de la SIDE al Congreso en un Renault Laguna blanco con el dinero de los sobornos repartidos en tres valijas. El chofer de la SIDE respondió que nunca antes había visto a Pontaquarto.
“El testimonio tuvo momentos incoherentes”, graficó ayer un vocero de la investigación. Terminadas las audiencias, los fiscales Federico Delgado y Eduardo Freiler le presentaron su denuncia contra Ruidía a Rodolfo Canicoba Corral. Fuentes judiciales confirmaron a Clarín que el juez va a hacerles lugar y hoy a primera hora va a enviarle el escrito de rigor a la Cámara para que sortee el juez que investigará al chofer.
Después de Ruidía, ayer declaró Alejandro Colombo, ex prosecretario parlamentario y número dos de su amigo Pontaquarto en el Senado. El arrepentido lo había marcado como el nexo entre él y Martín Fraga Mancini, antiguo secretario del ex senador peronista Remo Costanzo. Según Pontaquarto, Fraga Mancini le había pedido a Colombo que lo contactara con él porque tenía intenciones de contar lo que realmente había pasado con la sanción de la Reforma Laboral.
Hace menos de un mes, Fraga Mancini negó esas conversaciones. Ahora Colombo las relativizó: aunque reconoció que existieron, aclaró que Fraga nunca le pidió ninguna gestión de ese tipo. Ante ese desacuerdo, ya que lo tenía a Pontaquarto a mano, el juez ordenó el segundo careo.
Fue más breve y más emotivo. Enfrentado a su amigo “Tato”, “El Gordo” Colombo se emocionó. Pero no tanto como para apartarse de sus dichos iniciales.
El próximo paso en la causa por las coimas en el Senado va a darlo el senador radical Rodolfo Terragno, citado como testigo para hoy (ver página 7). Entre mañana y el lunes se espera un desfile de sospechosos: el ex legislador justicialista Emilio Cantarero, Santibañes y el ex senador radical José Genoud, respectivamente. Para más adelante quedarían otros, como el mismo De la Rúa.
Más allá de las contradicciones, los fiscales valoraron algunos puntos del testimonio de Ruidía. Por ejemplo, que haya admitido que, cuando trabajaba en la SIDE, manejaba un Laguna blanco con vidrios polarizados como el que mencionó el arrepentido.
Las fuentes contaron que cuando se le preguntó al chofer si reconocía a Pontaquarto, contestó: “No… En esos momentos uno no mira”. Entonces le saltaron encima: “¿Cómo en esos momentos?”. Ruidía trató de aclarar, pero la embarró hablando de “los choferes de los senadores”. Los fiscales no le creyeron nada.
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