COIMAS EN EL SENADO: ADMITEN UN CONTACTO
Esa noche, según el arrepentido Mario Pontaquarto, se habrían repartido cinco millones de pesos en coimas presuntamente pagadas con dinero de la SIDE.
Hasta ahora todos los acusados habían negado haber estado en lo de Cantarero o directamente prefirieron no hablar de ello ante el juez Daniel Rafecas. Pero en su indagatoria del jueves pasado, Costanzo admitió haber pasado por el departamento de Cantarero esa noche. Así lo aseguraron ayer a Clarín fuentes judiciales.
Si bien negó haber cobrado coimas, Costanzo dijo que pasó por lo de su ex compañero de bancada para constatar si estaba realmente enfermo, ya que se había ido del Senado antes que terminara la sesión del 26 de abril de 2000. “Me quedé un rato con él viendo una película en su casa”, le dijo el ex senador por la provincia de Río Negro al juez Rafecas, en referencia a Cantarero.
El ex senador salteño tuvo que ir ayer al juzgado de Rafecas pero se negó a declarar. Apenas dejó un escrito en el que niega todos los cargos. El está acusado de haber repartido las coimas en su departamento. Tanto Costanzo como Cantarero están procesados, al igual que otros cuatro ex senadores, Pontaquarto, el ex ministro de Trabajo Alberto Flamarique y el ex secretario de Inteligencia Fernando de Santibañes.
Según evaluaron fuentes judiciales, Costanzo no pudo negar su paso por lo de Cantarero porque así lo delató el rastreo de los llamados que hizo no sólo con su celular sino también con el teléfono fijo del departamento donde vivía el salteño en Buenos Aires.
Cuando le preguntaron por qué usó el teléfono de Cantarero para llamar a sus familiares, Costanzo dijo que quizá su celular se había quedado sin batería. “Cuando uno más los necesita, se queda sin batería”, se quejó.
“A mí me deberían hacer un juicio por empobrecimiento ilícito. Yo entré al Senado con mucho más patrimonio con el que me fui”, ironizó en su defensa Costanzo.
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