COIMAS EN EL SENADO: DE LA RÚA ACUSÓ AL GOBIERNO Y ADVIRTIÓ AL JUEZ
Es alta la responsabilidad de la Justicia cuando está sometida a la presión del Gobierno y la prensa. Pero ha de ser mayor el peso de la verdad, la independencia de su criterio y su libertad de juicio. La opinión pública se induce y sólo la verdad permanece. Asistimos a un proceso con resonancia histórica que exige coraje y firmeza”. La frase encabeza un capítulo titulado “Vengo a decir”. Y es parte de un fuerte escrito que Fernando de la Rúa le presentó ayer al juez que investiga el presunto pago de sobornos en el Senado.
El ex presidente nunca fue citado a declarar en esta causa, a pesar de los pedidos de los fiscales. Pero Rodolfo Canicoba Corral no descarta indagarlo más adelante. Como tratando de ganar terreno, De la Rúa quiso fijar su opinión: le apuntó al Gobierno, criticó a algunos de sus ex funcionarios —como su ex vice, Carlos “Chacho” Alvarez— y descalificó al “arrepentido” Mario Pontaquarto.
La presentación también lleva la firma de Miguel Almeyra, defensor en este mismo expediente del ex jefe de Inteligencia, Fernando de Santibañes. Varios de los argumentos de De la Rúa coinciden con los de su ex colaborador, vecino y amigo.
La situación de Santibañes es complicada, igual que la de los ex senadores José Genoud y Emilio Cantarero, más la del autoincriminado Pontaquarto. Todos serían procesados hoy mismo por el delito de cohecho (ver Dictarían…).
Del gobierno de Néstor Kirchner, De la Rúa sostuvo que “ha preparado” a Pontaquarto. Habló de “tratativas” del jefe de la Comuna porteña, Aníbal Ibarra, y del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, con el “arrepentido” (ver Sin polémica). Y pidió que se investigue “quién le dio apoyo” a Pontaquarto. Incluso aportó una idea: “examinar el movimiento de fondos de la SIDE”, dando a entender que desde ahí se pudieron haber financiado las revelaciones que reabrieron la causa.
En otro párrafo, el ex presidente también destacó “la ostensible presión sobre la Justicia reclamando prisiones” por parte de uno de sus sucesores, Eduardo Duhalde. Todavía más duro fue con “Chacho” Alvarez.
A su ex vice lo colocó junto al ex jefe de Gabinete, Rodolfo Terragno, difundiendo esta “versión acusatoria”. Y junto al actual, Fernández, “prodigándose como en días de campaña” frente a las cámaras para saludar la aparición en escena de Pontaquarto.
La mayor parte de la nota resume la versión de De la Rúa sobre la última parte de su gestión. Hay críticas para el canciller Rafael Bielsa, entonces titular de la Sindicatura General de la Nación, y elogios para el ex ministro de Trabajo, Alberto Flamarique.
De fondo se huele un mensaje para Canicoba, que estaría apuntalando “una patraña”. También hay un dardo para la prensa, que —según De la Rúa— quiere “imponer un criterio al Tribunal y reprochárselo si no lo sigue”.
Antes de proponer testigos, el ex presidente se anticipa: “Ahora la causa se dirige a mí”, que “apliqué en mi vida y en mi Gobierno el máximo rigor ético”. Su escrito termina con la fórmula de rigor: “Será justicia”.
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