COIMAS: UN TESTIGO DIJO QUE VIO A PONTAQUARTO EN LA ROSADA
Una mujer aseguró ayer ante el juez que investiga el pago de coimas en el Senado que hace cuatro años vio al “arrepentido” Mario Pontaquarto en la antesala del despacho privado que entonces ocupaba Fernando de la Rúa. El hecho, según esta testigo, se habría producido en la misma época en que Pontaquarto dice haber estado en la Rosada para combinar con el ex presidente y varios legisladores el pago de sobornos.
La mujer relató que ella había ido varias veces a la Casa de Gobierno porque venía reclamando un subsidio para su hijo. En abril de 2000 —precisó— le dieron una cita y la llevaron a un salón donde había varias personas esperando. Ahí habría visto a un hombre “pelado y rellenito”, de cuyo rostro se acordó cuando lo volvió a ver por TV: era Pontaquarto.
Justamente lo que había declarado el año pasado el “arrepentido”, como parte de la confesión que resucitó la causa, era que él había estado en el despacho presidencial con De la Rúa, los ex senadores José Genoud, Alberto Tell y Augusto Alasino, más el ex ministro de Trabajo de la Alianza, Alberto Flamarique. Ahí se habría trazado la ruta del dinero.
En enero, el juez Rodolfo Canicoba Corral dio por probado que para que se aprobara la Reforma Laboral —en abril de 2000— la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) distribuyó 5 millones de pesos en coimas. Ya están procesados Pontaquarto, que se autoincriminó; Genoud, que habría recibido 700 mil pesos; el ex legislador Emilio Cantarero, supuesto distribuidor de la plata, y el ex jefe de Inteligencia, Fernando de Santibañes, que habría sacado los millones de la SIDE.
Lo que ahora busca el juez es avanzar hacia un nivel más alto de responsabilidades. Antes de citar como sospechoso a De la Rúa, por ejemplo, busca acreditar la existencia o no de la presunta reunión que mencionó el “arrepentido” y ahora parece ratificar esta testigo. En cambio, para los fiscales, Eduardo Freiler y Federico Delgado, ya hay elementos como para citar a indagatoria al ex presidente y otros funcionarios.
Los cuatro procesamientos están apelados. La Cámara no va a pronunciarse al respecto hasta la segunda mitad de año.
La testigo que declaró ayer se había presentado en la fiscalía el 26 de febrero pasado, informaron a Clarín fuentes judiciales. El próximo paso será someterla a estudios psiquiátricos para deter minar la verosimilitud de sus dichos. Una primera pericia la avaló: se comprobaron llamados desde Gobierno a su casa y viceversa, todo en la época del supuesto cruce con Pontaquarto.
La audiencia de ayer tuvo un detalle: la mujer señaló a otro testigo, que iba a declarar luego, como otra de las personas a las que vio aquella vez en Casa Rosada. Efectivamente, el hombre era un mozo que trabajaba en Presidencia y que —de todos modos— aclaró que no la recordaba a ella, ni a Pontaquarto ni nada.
La testigo le pidió a Canicoba que reservara su identidad porque tiene miedo. El acta de su declaración quedó en una caja fuerte; a los defensores de los procesados eso no les gustó mucho.
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