COLAZO GOBERNARÁ TIERRA DEL FUEGO
En un trámite más sencillo del que presagiaban las encuestas, el senador radical y candidato a gobernador por el Frente de Unidad Provincial, Jorge Colazo, derrotó en el ballottage al gobernador justicialista Carlos Manfredotti, y manejará por cuatro años la provincia más joven del país a partir de enero próximo.
Las cifras finales, conocidas poco antes de las 22, dieron al FUP el 51,8 por ciento de los sufragios (25.783 votos), contra el 46,3% del actual mandatario (23.050 votos). El porcentaje de votantes sí fue el previsto (72% del padrón concurrió a las urnas) y el porcentaje de votos en blanco y nulos no llegó al 5 por ciento del total.
“Agradezco a los pobres, a la gente que no tiene salud ni trabajo. Para ellos, los que viven mal en mi provincia, es que voy a gobernar”, afirmó un efusivo Colazo cuando se confirmó su triunfo, gracias a una aplastante victoria por más de 20 puntos porcentuales en su ciudad, Río Grande. A su lado, su compañero de fórmula, el adolfista Hugo Cóccaro, asentía emocionado.
En Ushuaia, el búnker del PJ se pareció bastante a un velatorio: poco después de las 20, el gobernador reconoció su derrota, se consideró como el “único responsable” del traspié, y admitió que, “tal vez”, quienes votaron a Colazo “tengan razón”. Era también un revés para el presidente Néstor Kirchner.
Larga vigilia
Desde temprano, y muy de a poco, los fueguinos comenzaron a acercarse a los centros de votación. Colazo se anticipó a su rival y, apenas pasadas las 9, votó en la escuela 21 de Río Grande. Lucía optimista y afirmó que no viajaría a Ushuaia “para estar cerca de la gente” de su ciudad, aunque horas más tarde cambiaría de planes.
El gobernador llegó, pasadas las 13, a votar en un jardín maternal de Ushuaia. Sonriente, y acompañado por su esposa, sus cuatro hijos y uno de sus nietos, Manfredotti emitió su voto, luego de saludar con un beso a cada uno de los fiscales, simpatizantes que lo aguardaban.
“Será un acto espectacular para todos los fueguinos”, se entusiasmó el mandatario provincial, que negó cortocircuitos con Kirchner en los últimos días. “No, si hasta me llamó por teléfono para ver cómo va todo”, dijo a LA NACION. “Los dos somos del PJ y siempre se encuentra la forma de trabajar en conjunto”, agregó el gobernador.
Durante la tarde, Colazo decidió venir a esta ciudad, acompañado por el titular de la UCR, el chaqueño Angel Rozas, que llegó anteayer para apoyar al candidato del partido.
Luego de las 18, el nerviosismo comenzó a aumentar. “¿Cómo están? ¿Qué te dicen?”, preguntaba alarmado uno de los hombres cercanos al gobernador a los hombres de prensa, que mantenían línea permanente con Río Grande. En Ushuaia, los leales a Colazo mataban las horas en un bar céntrico, sin ocultar la expectativa.
Dos horas después de terminado el acto, Manfredotti apareció para reconocer su derrota, a pesar de que se llevaba escrutado poco más del 15 por ciento de los votos. “Agradezco a todos los que me ayudaron. El PJ se va a recuperar, aunque sea con otro liderazgo”, expresó con voz aguardentosa.
Lo rodeaban el senador nacional Mario Daniele (PJ), que no podía esconder las lágrimas; su esposa, la legisladora Nélida Larzares, abrigada con una campera azul, y su hija Viviana, vestida con un pantalón de leopardo. “El pueblo le dio la razón a los que prometen y prometen. Optamos por decir la verdad”, disparó poco antes de aclarar que colaborará con la administración entrante y de recibir las condolencias de sus colaboradores.
En Río Grande todo era alegría. “Este es un triunfo del pueblo de Río Grande, y del pueblo de Tierra del Fuego, que quiere vivir mejor”, alcanzó a decir, entre abrazos y gritos, un Colazo con el saco desabrochado. A su lado, Rozas se sentía partícipe de la victoria. “Esto demuestra que la UCR está viva, y que sólo nos falta un proyecto nacional”, se entusiasmó.
Después de las 22, Colazo comenzó su tradicional caravana de autos por Río Grande, y a última hora de hoy tenía previsto llegar a Ushuaia para continuar con los festejos. En el PJ, a pesar del agradecimiento público de Manfredotti hacia su vicegobernador, el kirchnerista Daniel Gallo, ya comenzó el pase de facturas.
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