Colombia negó que planee un ataque contra Venezuela y Caracas promete paz
Las dos declaraciones parecieron un mínimo paso hacia la baja de las tensiones entre ambos países, que rompieron relaciones hace 10 días y no lograron acercar posiciones en una cumbre de cancilleres, el jueves en Quito.
Antes las acusaciones de anoche de Chávez en el sentido de que había reforzado la frontera porque Colombia podía decidir una agresión, un escueto comunicado de la administración de Alvaro Uribe remarcó que “jamás ha pensado en atacar al hermano pueblo de la República Bolivariana de Venezuela”.
Para la Casa de Nariño, la denuncia de Chávez constituye “un claro engaño político a su propia nación”, consignaron las agencias de noticias DPA y Ansa.
“Colombia ha acudido a los canales del derecho internacional y seguirá insistiendo en esos mecanismos para que se adopte un instrumento que haga que el Gobierno venezolano cumpla con la obligación de no albergar a terroristas colombianos”, concluye la nota de Bogotá.
El conflicto, que hizo que las relaciones bilaterales pasaran de congeladas a rotas, se debe a que Colombia denunció que guerrilleros de las FARC y el ELN se ocultan en el sur venezolano con la tolerancia de Caracas, y llevó presuntas pruebas de ello al Consejo permanente de la OEA.
Chávez no sólo negó esa denuncia, sino que acusó además a Uribe de estar “obsesionado con la guerra” y trazó un plan de paz que el canciller Nicolás Maduro presentó ante los presidentes de Sudamérica antes de la cumbre del jueves último en Quito.
Poco después del comunicado de Colombia, el vicepresidente venezolano, Elías Jaua, destacó la “voluntad” de Caracas de “trabajar por la paz” y hasta sugirió un diálogo de todas las partes para cerrar el conflicto interno colombiano.
Durante una importante concentración en el estado fronterizo de Amazonas, Jaua aseguró que “la oligarquía de la nación neogranadina no logrará que Venezuela inicie una guerra contra el pueblo” vecino, informó la estatal Agencia Venezolana de Noticias y Prensa Latina.
“Esos fusiles que tienen nuestros soldados no serán utilizados para dispararle a los colombianos; son para defender la soberanía nacional contra el imperialismo norteamericano”, insistió el funcionario, que prometió “combatir a cualquier fuerza irregular para garantizar la paz en la frontera”.
Jaua expresó la “firme convicción” de la administración Chávez de que “la única manera para que la vecina nación encuentre la paz es que se sienten a conversar todas las partes involucradas en el conflicto interno, iniciado hace más de medio siglo”.
La frase parece un respaldo a la oferta de diálogo que las FARC difundieron el viernes en un video en el que apareció su máximo líder, Alfonso Cano.
Buena parte de las chances de un acercamiento dependen de la actitud que asuma el futuro gobierno de Colombia después del 7 de agosto, fecha en la que el Ejecutivo pasará a manos del ex ministro Juan Manuel Santos, un uribista que tuvo momentos de enfrentamiento con Caracas pero que ahora aparece como más contemporizador.
Chávez ya manifestó que le gustaría sentarse a conversar con Santos, y a eso también apuestan otros gobiernos de la región.
Ya con Santos en la Casa de Nariño, se espera que Ecuador -a cargo de la titularidad pro-témpore- convoque a una cumbre de presidentes de la UNASUR, según lo acordado el jueves en la discusión de los cancilleres.
Antes, el secretario general de la UNASUR, Néstor Kirchner, estará el viernes 5 con Chávez y un día después con Uribe y Santos, y reuniones idénticas planea el brasileño Lula Da Silva.
Este contenido no está abierto a comentarios

