COLON 0 – INDEPENDIENTE 1
Este Independiente ya no tiene a Pastoriza pero aprendió muy bien lo que él quería. El Pato, que conocía muy bien el paladar de los hinchas del Rojo, sabía que su equipo tenía que tener buen trato de pelota, mentalidad ofensiva, pero ahora pretendía que este nuevo equipo tuviera más garra. Que si era necesario dejara colgado el frac para ponerse el overol. Y anoche en Santa Fe, con Carlos Fren como continuador de la idea de Pastoriza, los de Avellaneda dejaron en claro que para superarlos van a tener que correr y meter mucho. Que llegó la hora de ver a un Independiente que juegue, pero que también luche.
Arrancó mucho mejor Colón. Con Giovanni Hernández como conductor, bien acompañado por Chitzoff y Romagnoli. Arriba, Gandín y Fuertes complicaron con su movilidad. Así las cosas, no tardó mucho en llegar hasta el arco de Navarro Montoya. Pero el Mono, una vez más, demostró porqué, a los 38 años, es uno de los mejores arqueros del país. El Rojo, en tanto, sólo se arrimaba por la derecha, gracias a las escaladas del Negro Martínez y de Riggio. En la primera etapa, el visitante no tuvo a alguien que manejara los hilos, ya que Sergio Manoel estuvo muy intermitente. Seguramente, esa falencia empezará a corregirse con la vuelta del Pocho Insúa, un viejo conocido.
En el complemento, Independiente salió a jugar unos metros más arriba. El medio peleó más la pelota y así la posesión se empezó a repartir. Colón sintió un poco el esfuerzo, y fue aflojando con su presión. Así, el Rojo empezó a llegarle un poco más a Tombolini. Ya con el trámite parejo, y cuando todos pensaban que el cero no se iba a poder romper en la fría noche santafesina, llegó el centro del brasileño, el Tati que la bajó y Muñoz Mustafá, con una media vuelta, para poner el 1-0 para la visita. El Sabalero ya no tuvo respuestas y, de no haber sido por Tombo, que le atajó un penal sobre la hora a Bustos Montoya, la diferencia hubiera sido mayor.
El Rojo pasó por Santa Fe y mostró que se aprendió muy bien el libreto que quería el Pato Pastoriza: orden, fantasía y contundencia. Las claves de su victoria.
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