COLÓN ESPERA A RACING CON LA CANCHA LLENA
Colón va en camino de convertirse en otro de los clubes grandes del fútbol argentino. Tres meses atrás, su estadio estaba cubierto por las aguas del desbordado río Salado y ahora la realidad le muestra una sonrisa: las incorporaciones, en un mercado acotado de dinero, y la indescriptible ansiedad de su parcialidad por disfrutar de un equipo de estrellas disputando nuevamente un torneo internacional (la Copa Sudamericana) parecen haber alimentado esa pasión tan particular de los sabaleros que, en pocos días, arrasaron con los palcos y plateas anuales que se pusieron a la venta.
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Como muchos se lo exigían, Colón dio un paso al frente. Como premisa, reforzó el equipo con grandes figuras para enfrentar la exigencia del torneo local y la Copa Sudamericana. Pagó US$ 1.200.000 por el pase del volante colombiano Giovanny Hernández (la cifra trepará a US$ 1.500.000 por la inclusión en la operación del arquero Leonardo Díaz como parte de pago), compró el 50 por ciento de los derechos federativos del defensor Adrián González (ex Banfield), el 30% de los volantes Héctor González (venezolano, ex Olimpo) e Iván Moreno y Fabianesi (ex Banfield) y renovó la vinculación del defensor-volante Jorge Martínez.
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Si Colón vive la antesala de una fiesta, que se abrirá pasado mañana, a las 15.30, cuando reciba a Racing por la 1a fecha del Apertura, es porque se dieron pasos decisivos para fortalecer las aspiraciones que se abonaron cuando finalizó el último Clausura.
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El entusiasmo parece ser exclusivo del barrio Centenario. A diario, y aun soportando las bajas temperaturas, centenares de simpatizantes forman filas de hasta tres cuadras frente a la sede administrativa del club, con el único propósito de asociarse y acceder a las ventajas de obtener una buena comodidad para acompañar al equipo en los compromisos que se avecinan.
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Desde 1995 -cuando logró el ascenso después de 14 años-, el simpatizante de Colón no expresaba tanto entusiasmo. El armado de un equipo con varias figuras internacionales, la realidad de disputar otro torneo internacional (ya jugó una vez la Conmebol y la Copa Libertadores) y las pretensiones de ocupar este año un lugar importante entre los grandes, desataron la “colonmanía”.
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Los dirigentes de Colón tienen muy claros los números: el club vendió todos los palcos VIP del estadio (180 comodidades a 600 pesos cada una, con aire acondicionado, TV, y servicio de frigobar), también los 12 palcos comunes y las 3000 plateas del sector oeste. De las 11.800 plateas del sector este (tribuna nueva) ya colocaron más de 7000.
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“Se están vendiendo plateas en forma sorprendente. Hay un entusiasmo pocas veces visto. No quedan palcos VIP y tampoco de los comunes; el lunes salieron a la venta las plateas que no se renovaron y las restantes del sector este, por las que el socio abona, además de la cuota respectiva, un adicional de 10 pesos. Nos ha superado la situación. Personalmente, desde el ascenso de 1995 que no veía tanto entusiasmo”, le confesó a LA NACION el vicepresidente José García.
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Las 31.800 localidades que dispone el estadio como oferta global, entre palcos VIP, palcos comunes, plateas y generales, con la excepción lógica de lo que de ese total se dispondrá para los hinchas visitantes (3000 a 5000 generales en tribunas y entre 300 y 500 plateas, según el rival) estarán casi completas desde el comienzo mismo del torneo.
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