COLÓN VUELVE AL TRABAJO, Y LA DIRIGENCIA AVANZA EN LAS NEGOCIACIONES PARA TRAER A BASTÍA
Punto final para una buena sesión de descanso. Tras un día y medio en libertad, el plantel de Colón se reencontró anoche en el hotel Posta del Sol para iniciar la segunda etapa de la preparación de cara al torneo Clausura. La primera actividad prevista para hoy será una sesión física en doble turno, en el campo de golf del club Estudiantes de Paraná. Y el martes, fútbol otra vez. En el último ensayo, Pacho Maturana repitió tanto esquema (4-2-2-2) como formación, por lo que se deduce que ya está definiendo el equipo para el Clausura, aunque está a la espera de los refuerzos.
La negociación con Adrián Bastía ingresará en su etapa crucial. Los dirigentes de Colón procurarán avanzar desde hoy en las charlas con el volante, ya desvinculado del Espanyol. En el entorno del Polaco dan casi por segura su incorporación al Sabalero; de hecho, su novia estudia en Santa Fe, lo que ayudaría mucho más. En tanto, Colón buscará definir la situación de Javier Delgado, por quien no cobró aún el dinero del Saturn Red de Rusia y por ello tampoco envió el pase internacional.
ENTREVISTA CON MATURANA
La sensación fue certeza cuando apareció, en los jardines del hotel Posta del Sol de Paraná, a tiempo, incluso un par de minutos antes de la cita. Pero tanto protocolo desapareció, a poco de iniciada la charla, cuando empezó a hablar de fútbol y se esfumaron los formalismos. Y realiza sus trazos sobre el proyecto en Colón con las manos de “un soñador”. Está entusiasmado. Se le nota. Por su propio equipo y porque “siempre fue un sueño dirigir en el fútbol argentino”. De todos modos, su reloj de pulsera está retrasado dos horas, con el huso de Colombia. Su país, la tierra de sus amores y de sus desvelos. Que extraña por su familia, afincada en Medellín, pero que también pretende olvidar por lo que llamó “la resistencia” que sobrellevó al frente de la selección en su última etapa, que terminó abruptamente por los malos resultados en las Eliminatorias para el Mundial de Alemania y fue superado por la avalancha de críticas. “Me considero una anécdota para el fútbol de Colombia. Es mi lugar, siempre voy a hacer fuerza y me voy a alegrar por las cosas buenas que le pasan, en todos los campos. Pero Maturana ya es una leyenda. Dejé un trabajo, que lo valorarán en su momento, pero ya hay otro escenario.”
—Pero, después de perder con Venezuela y ser goleado por Bolivia, su salida reciente fue traumática…
—Yo resistí. A veces sucede que casi por esnobismo se quieren otras cosas y no se valora lo que tiene. Cuando regresé a Colombia hubo alguien que creyó en algo conocido. Pero era todos los días controversia, y se fue generando un desgaste que entorpece el entorno. De pronto todos los males del fútbol colombiano se sintetizaban en Francisco Maturana. ¿Y ahora a quién le van a echar la culpa de todos los males? Cuando la Selección gana, es porque se han liberado de la presencia de Francisco Maturana. Y cuando pierde ese mismo equipo, dicen que todavía recuerdan a Maturana. Entonces, no estando Maturana, Colombia va a caminar sola y tendrá la valentía de poder llegar a un mejor sitio.
—¿Se sintió una víctima?
—No. Me sentí dolido, no estuve a gusto, tenía mucha bronca, ganas de hacer las cosas, pero por dentro me martirizaba el hecho de la injusticia y sobre todo del grotesco, porque cuando no hay respeto en la crítica, la convivencia se altera. A mí se me atacó en lo humano. Y es doloroso porque no lo merecía.
La guerra. La estadística reciente no respalda a Pacho. Dejó a la selección en el fondo de las posiciones de las Eliminatorias, con un punto sobre cuatro partidos jugados. Sólo empató con Argentina, había pedido con Brasil y llegado al sótano con las derrotas ante Bolivia y Venezuela. Tal debacle hipotecó su imagen en el equipo nacional, que no figura entre sus proyectos inmediatos, como tampoco volver a dirigir en su país, aunque se siente “feliz en el escenario del fútbol” y, en consecuencia, se sabe dirigiendo “durante mucho tiempo más”.
—¿Y cuánto de ese tiempo se lo imagina en la Argentina?
—Bastante. Hablé con Valdano el 31 de diciembre y me deseó un año con respeto y cariño. Y me puse a pensar que eso fue lo que me faltó el año anterior. Desde que pisé la primera vez Argentina me he encontrado con respeto y cariño. Por todo esto quisiera quedarme mucho tiempo acá, no como refugiado, sino como alguien que encontró el entorno que necesitaba. Argentina me ha curado, porque lo que me pasó a mí no pasa siempre; que en tu propia casa te traten como me han tratado, eso duele. Es normal que en otros países ocurra, pero en tu casa, te encontrás con palos, descalificaciones, es fuerte, te toca. ¿Y cómo se cura eso? Como me estoy curando acá. Y es una cura que te compromete y te da fuerzas para ese compromiso. La gente de Colón, desde que llegué acá, me ha colmado de cariño. Tengo que dar lo mejor de mí para no fallarle. Ojalá que el equipo responda.
—¿Es casual que haya elegido a Colón para su primera experiencia en la Argentina?
—No. Es una decisión voluntaria, que nace desde el deseo de los dirigentes de contar con uno. Me gustó primero el gesto de invitarme a conocerlos y me encontré con un club muy organizado. Todo se ratificó cuando entré en contacto con una plantilla interesante, con jugadores con una sensibilidad acorde a la que yo tengo y a partir de ahí tomé la decisión de elegir a Colón como entrada al gran fútbol, y quiero dar ese paso firme.
—Y en un torneo donde juega el campeón de América y del mundo, ¿cuál es su expectativa respecto de su equipo?
—Me considero un soñador. En lo personal aspiro a lo mejor. Debo conocer el grupo. Y a partir de ahí tomarle el pulso al campeonato. Si bien es cierto que están Boca y River al frente, todos los equipos tienen su importancia. Por eso me limito a pensar que quiero lo mejor, todos los días, partido a partido.
—Pero deberá conseguir resultados…
—Claro que sí. Ahora se puso más implacable que antes. En otros tiempos había más facturas de credibilidad. Siento que es la parte administrativa la que determina eso. Uno lo vio en River, donde cada ocho días se hablaba de técnicos y allí se vio la valentía de los dirigentes al sostener a Pellegrini. Tuvieron valentía para aceptar la crítica en un momento difícil, sin tirarle a los leones una presa, porque muchos cuando la mano viene mal, lo primero que dicen es “tengan señores periodistas, diviértanse”. Lógicamente que cuando ves alguien que no funciona, no te podés ir al cementerio con él, pero cuando crees en alguien, tenés la valentía para defenderlo, al final suceden cosas buenas.
—Sabe que tendrá exigencias, ¿puede apostar por un Colón campeón?
—Es difícil decirlo.
—Tan difícil como imaginar que Maturana se haga cargo de un equipo sin aspiraciones.
—En eso tenés razón. Si a mí me dicen que este equipo va a quedar octavo, me voy ya. Soy un soñador, por allá adentro me hago mi película, y si se descuidan, de pronto puedo ir avanzando. No estoy pensando en quedar sexto o séptimo. Estoy soñando para arriba.
Su otra pasión. No es la odontología, su profesión, la actividad que le quita el sueño a Maturana, además del fútbol. Son los caballos de carrera. Una pasión que comparte, por ejemplo, con Sir Alex Fergusson, propietario de animales que ganaron mucho prestigio en Europa, según los entendidos. Pacho tiene su propio establecimiento de crianza en Colombia. Y recuerda, con pesar, el momento en que murió Durango, su primer gran caballo, mientras estaba en sus manos, en un quirófano.
—¿Es cierto que Durango ganaba de atropellada?
—Sí, era así.
—¿Colón podría hacer lo mismo en el torneo?
—Hay un hecho inocultable: yo no puedo decirle a la gente que el 15 de febrero estará el equipo que todos soñamos. El equipo va a llegar en un porcentaje decente, y a partir de ahí tiene que ir creciendo, la misma competición lo consolidará. En este campeonato corto no hay lugar para caídas, por ello hay que llevar la preparación de una manera ascendente y ojalá que pueda ganar como lo hacía Durango.
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