COLÓN Y RACING EMPATARON 1 A 1. UNIÓN IGUALÓ DE MANERA AGÓNICA CON GIMNASIA DE JUJUY
Con un gol del chileno Milovan Mirosevic, Racing se fue al descanso con la ventaja mínima al término del primer tiempo.
El sabalero había dominado el primer cuarto de hora, en base al buen manejo del balon de su mediocampo, sobre todo, de Cristian Ledesma.
Pero más allá de eso, le costó generar algún mano a mano frente a Cuenca; la jugada de gol más clara para el visitante fue un tiro libre de Esteban Fuertes, que con esfuerzo, el arquero académico pudo rechazar al corner.
Luego de esos primeros quince minutos, los dirigidos por Fillol emparejaron el trámite del partido, y comenzó a aparecer con mayor frecuencia Mirosevic, para abastecer a Gastón Fernández y, sobre todo, a Lisandro López.
Y de una combinación de estos tres jugadores, llegó el gol: Fernández metió un pase en profundidad para López, que envió el centro desde la izquierda para que Mirosevic apareciera, sólo, entre varios jugadores sabaleros, para empujar la pelota al fondo del arco.
Eso ocurrió a los 33 minutos de juego, y a partir de ahí todo fue del local. Desaparecieron por completo Ledesma y Capurro (de bajo nivel), lo que permitió que Racing creara a su antojo en esos últimos diez minutos, aunque con poca precisión a la hora de definir.
Colón arrancó el complemento de la misma manera que había comenzado la primera etapa; a los 4, una gran jugada de Giovanny Hernández terminó en los pies de Migliónico, que envió el remate por arriba del travesaño.
A los 13, López tuvo el segundo para Racing, pero Tombolini le ahogó el grito de gol.
Unos minutos después, Bedoya probó desde lejos, la pelota encontró a Moreno y Fabianesi en su camino, quien le cambió el recorrido y decretó el empate.
La igualdad, de a poco, fue conformando a los dos, que empezaron a mirar con buenos ojos el punto.
Antes de que termine el encuentro, sólo hubo lugar para una chance más para Racing; luego de un gran pase de Vicente Principiano, López superó a Martínez y remató desde la puerta del área, pero a las manos de Tombolini.
Cuando faltaba un minuto para el final, se produjo la vuelta de Ismael Blanco, recuperado de su rotura de ligamentos cruzados en la rodilla, en lugar de Hernández.
Termina siendo un buen punto para el sabalero, porque se vio en desventaja. De a ratos, se apreció la mano de Maturana en el equipo, evidenciada en el cuidadoso trato de pelota de su mediocampo.
Lo más flojo de Colón fue su falta de profundidad ofensiva, y ciertos desacoples entre sus dos volantes centrales, Ledesma y Capurro.
La semana que viene, Colón recibirá a Lanús en el Estadio Brigadier López.
AGÓNICO EMPATE ROJIBLANCO
Unión y Gimnasia de Jujuy se fueron al descanso conformes, sin arriesgar y conformándose con el punto.
En los primeros 45 minutos casi no hubo situaciones de gol frente a los arcos, con la excepción de un cabezazo de Ceferino Díaz que se fue cerca, sobre la media hora de juego.
Ni Frangipane por el lado del local, ni Antuña, por el lado de los visitantes, pudieron imponer su fútbol, por lo que los ataques se limitaron a largos pelotazos a Balvorín y Alves, respectivamente.
El único que intentó poner algo de claridad a la hora de jugar por el lado de Unión fue Julio Marchant, aunque sin demasiada compañía.
En el inicio del complemento, Almaráz estuvo a punto de abrir el marcador, con un remate cruzado que se estrelló contra el palo del arco defendido por Nereo Fernández. Unos minutos más tarde, Ceferino desaprovechó otro cabezazo en el área jujeña.
Las emociones del partido, llegaron casi todas juntas; a los 20, fue expulsado Hugo Alves, por demorar el juego; a los 29 Balvorín remató desde afuera del área y marcó un golazo. Y treinta segundos más tarde, tras un gran pelotazo de Antuña, Pereyra marcó el empate.
Blanco decidió el ingreso de Mosset por Antuña, para defender el punto. Pero cuando faltaban diez para el final, Castilla, con una gran definición puso el 2 a 1.
Unión no tenía respuestas futbolísticas, pero se lo llevo adelante como pudo al local. Y el empate llegó, luego de un rebote y un remate alto de Zapata, que desató la locura tatengue.
Los rojiblancos jugaron mal, pero el punto, por la manera en la que se lo consiguió, fue largamente festejado.
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