Colón y Unión no se sacaron ventajas
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Empataron 0 a 0 en el clásico que paralizó la ciudad. Clemente Rodríguez fue expulsado a tres minutos del final para los locales.
Colón y Unión igualaron sin tantos en una nueva edición del clásico santafesino, que se llevó a cabo en el estadio Brigadier Estanislao López.
El partido fue controlado por Mauro Vigliano, quien a los 43 minutos de la parte final expulsó a Clemente Rodríguez, en Colón.
El miedo, los nervios o la desesperación nunca son un saludable combustible. El clásico, raquítico conceptualmente y de evanescente jerarquía, ofreció emotividad y un Colón mejorado en su pequeña cuota de fútbol y fundamentalmente en el carácter de sus futbolistas.
El local fue más ambicioso y el que mejor hizo las cosas en el balance general, basado en las llegadas más claras frente al arco de Nereo, que fue una de las figuras.
En el Tate, el déficit ofensivo no es nuevo y a esta altura ya es preocupante. La mira está torcida y el arco rival parece cerrado, aunque tiene en la zurda de Malcorra el crédito siempre abierto.
El empate fue más negocio para los rojiblancos que para el dueño de casa. Motivos no le faltan para aferrarse al punto: eran visitantes, ganaron el último clásico, mantienen un colchón de puntos que la da tranquilidad y tienen la revancha en 20 días en condición de local.
Esta vez no ganar de local no condena a Franco y sus muchachos. Se vio otra actitud y hasta cierta reconciliación con el fútbol, tan ausente hace una semana ante Sarmiento. Fue superior con la pelota en los pies, ganó por los laterales y encontró, otra vez en Alan Ruiz, alguien que puede sacar a este equipo del ostracismo.
Como después de todo clásico, mañana no será un lunes más. Aunque tampoco será un lunes memorable. Igual, todo el mundo está autorizado a ir a la oficina vestido con su austera vestimenta de ocasión y debajo, la camiseta del club de sus amores. Todos tendrán algún motivo para sentirse mejor que su compañero. Algunos porque jugaron mejor y merecieron más; otros, porque la campaña los favorece en todo aspecto y les queda la revancha de local. Ese escenario de pasiones y sentimientos, muchas veces desvirtuado, no suele abonar el terreno para las reflexiones y la grandeza. Muy por el contrario, las bloquea. Vaya cada uno con sus discursos y sus argumentos, aunque nadie podrá negar que el empate dejó más conformes a los tatengues, una buena manera de iniciar la charla con los amigos. El resto, sabrá cada uno como defenderse en la esgrima verbal post clásico en cada esquina y en cada café de la ciudad.
Fuente: Cancha Llena. La Nación / LT10 Digital / Foto: Olé
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