COMENZÓ A GRABARSE SOL NEGRO
Dichosos los normales, esos seres extraños. Con esta frase del escritor cubano Roberto Fernández Retamal como epígrafe, Ideas del Sur encaró un nuevo proyecto sobre el mundo de la marginalidad. Después de haberse inspirado en los Okupas, los presos (Tumberos) y las prostitutas (Disputas), la productora de Marcelo Tinelli se metió con los locos: esta semana empezaron las grabaciones de interiores de Sol negro, una miniserie de trece capítulos que transcurrirá en un neuropsiquiátrico y se emitirá desde la semana del 15 de setiembre por América, probablemente los lunes a las 23.
Después de la cárcel de Caseros (donde se hizo Tumberos), cualquier lugar para filmar puede parecer acogedor. Pero el neuropsiquiátrico de La Paternal donde sucede la mayor parte de Sol negro también inspira sordidez. Se trata de un establecimiento estatal —actualmente en funcionamiento— que cedió un pabellón en desuso para la filmación. Es un enorme edificio de principios de siglo pasado, con un patio interno, ubicado en un predio de seis hectáreas. En el lúgubre paisaje de techos altísimos, paredes descascaradas y camastros de hierro, lo primero que se ve es a un grupo de alegres actores, reunidos alrededor de una guitarra. Enseguida cambiarán de expresión: deben hacer una escena de terapia grupal que es interrumpida por la llegada de un nuevo paciente, Ramiro Bustos (Rodrigo de la Serna). Un interno (Carlos Belloso) se enfurece por la novedad y se desata el caos, con gritos y peleas con los enfermeros.
¿Qué pasa? Ramiro es un niño rico que tiene tristeza por una sórdida historia familiar: su madre se suicidó cuando él era chico y su padre murió en un dudoso accidente. Por eso es un “joven problema”, un ricachón que junto a sus amigos causa destrozos con total impunidad. Hasta que en un cumpleaños de él se meten borrachos de contramano por una avenida y chocan. En el accidente mueren el conductor del otro auto y el mejor amigo de Ramiro. Entonces su hermano mayor, Pedro, lo hace declarar insano para evitarle la cárcel y, de paso, quedarse con la herencia.
Dentro del neuropsiquiátrico, Ramiro conocerá a Lito (Belloso), un rockero que tuvo un brote psicótico cuando estaba por consagrarse. A ambos los tratará el doctor Mariano Puentes (Alejandro Urdapilleta), un psiquiatra poco ortodoxo, alcohólico recuperado con riesgo de recaer en la enfermedad. La relación entre Ramiro y el doctor Puentes será muy intensa y, de a poco, el médico lo ayudará a librarse de sus obsesiones y desenredar su maraña familiar.
Otras figuras que integran el elenco son Rita Cortese (hará de médica), Julieta Ortega (enfermera), Diego Capusotto (loco), Carlos Santamaría (Pedro) y Carola Reyna (madrastra de Ramiro y amante de Pedro). La miniserie marcará, además, el debut como actor en la televisión de Fernando Peña, quien interpretará a un ex interno que sigue viviendo en el sótano del lugar. Otro debut será el de Paula Robles, la mujer de Marcelo Tinelli, quien será una médica residente. Será también el retorno de Cecilia Roth a la TV después de cinco años (Laura y Zoe). Ahora aparecerá en los recuerdos de Ramiro como su madre.
El director es Alejandro Maci (Fiscales, El hacker, coautor de Tumberos), quien también escribe los libros junto con Esther Feldman (Okupas, Disputas desde el capítulo 3) y Lucía Puenzo (Malandras, primeros capítulos de Disputas). En los créditos, como responsables de la idea original aparecen Tinelli y Sebastián Ortega, quien cuenta: “Con Marcelo hablamos de hacer algo en un psiquiátrico antes de empezar a grabar Tumberos. Esta historia la empezamos a trabajar hace cinco meses”.
“Son ámbitos atractivos de contar”, indica Ortega —director artístico de Ideas del Sur— sobre la recurrencia de la temática marginal en las miniseries de la productora. “Tienen que ver con otra realidad que la sociedad quiere conocer. En la televisión argentina durante mucho tiempo se mostró sólo lo que brillaba, y yo veía eso de chico y me molestaba, porque salía a la calle y lo que observaba era muy diferente. Una cárcel, un neuropsiquiátrico, un puterío, son universos diversos que nunca han sido contados como corresponde”.
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